Catorce Versos y un Comentario en "Artemis"

Había dicho en la entrada "Catorce Versos por Tradiciones, en 'Artemis'", que en la exposición "Territorio en común: Memoria y Tradición", dentro de la sección dedicada al "Soneto: Herencia Formal" y entre muchas piezas literarias, plásticas, etc., de primera calidad, hay un soneto de mi autoría que, ahora -con la exposición permanente a la vista y mientras recibimos material para el tema de contrapunto "Disidencia fértil: marginalidad y desafío"-, traigo a este sitio como muestra de lo que sucede en aquel otro, donde un soberbio comentario de la artista plástica y escritora Irene Sanchis (© nigella) muy bien habría merecido página aparte. Enseguida, el soneto y el comentario de marras:

CATORCE VERSOS POR TRADICIONES

Para Alejandro Malo

La buena tradición de no hacer nada
–Jorge Luis Borges

La dulce tradición del desafío
que trae la tradición de la derrota.
Amargas aguas, persistente río
que triunfa siempre: que Jamás agota.

Es tradición morir amor tardío;
amar es el Infierno con historia;
enamorarse, Gloria del vacío;
el desamor pasión en la memoria.

Tradición traicionar las tradiciones,
tradición ir sorteando los decretos
y cercar con palabras las razones.

Tradición rebuscar en los secretos.
Tradición es el arte, sus ficciones
y tradición retarse con sonetos.



COMENTARIO DE IRENE SANCHIS:

" 'tradición retarse con sonetos...'

" 'Paseando un día a orillas del Guadalquivir con su amigo Ibn Ammar, jugaban a improvisar poemas, entretenimiento extremadamente popular en la sociedad andalusí de la época. Al levantarse una ligera brisa sobre el río, dijo al-Mutamid:

" 'El viento tejiendo lorigas en las aguas".

"Ante lo cual esperaba la respuesta de su compañero. Sin embargo, Ibn Ammar no tuvo tiempo de responder, puesto que ambos oyeron una voz femenina que completaba la rima:

" '¡Qué coraza si se helaran!' ".

"La voz correspondía a una muchacha escondida tras los juncos. Era una joven bellísima llamada Rumaikiyya, esclava de un arriero. Al-Mutamid quedó inmediatamente enamorado, la llevó a su palacio y la hizo su esposa, tomando el nombre de Itimad. Cuando al-Mutamid fue depuesto, Rumaikiyya partió con él al exilio.

"La relación Al-Mutamid y Rumaikiyya fue la fuente de numerosas historias, como la que aparece en el Libro de los ejemplos del Conde Lucanor y de Patronio, cuento XXX, De lo que aconteció al rey Abenabed de Sevilla con su mujer, Ramaiquía, obra de Don Juan Manuel.

"Fuente: Biografía y obra de Itimad Al Rumaikyya en Poetas Andaluces"

3 comentarios:

TERANYINA dijo...

El texto brotó como un recuerdo vivo de esos versos. No guardaba en mi memoria la fuente, así que, busqué con saña en la red y encontré esta versión.
No sabría ahora decir dónde.
Lamento el lapsus.

Martha, la de siempre dijo...

Me gusta mucho el diálogo entre tu soneto y la anécdota que se comparte y de la que brotan tradiciones que a veces, al rememorarlas, se traicionan...
Gracias a ambos!

Erika Molina Prado dijo...

SI. EXCELENTE.