Un Gallo a Esculapio

Foto: Huella de Neil Armstrong en la Luna.

He titubeado antes de publicar este texto, pero me parece que la emoción con que lo escribí no es sólo mía, sino que la mayoría, en algún momento o en muchos, hemos pasado por ella, es –digamos- humana, demasiado humana. MDM

UN GALLO A ESCULAPIO
Miguelángel Díaz Monges (© MDM)


"Un peuple de'affamés qui a dévoré ses semences..."
- Saint-John Perse

"Fue por eso que dejé de ser esclavo de tu libertad y desear morir por ella."
"Los grandes científicos, poetas y hombres sabios siempre huirán de tu compañía,
pues desean preservar la alegría que les sea posible."

- Wilhelm Reich, Rede and den Keinen Mann


Recuerdo a los mezquinos que venían a casa en busca de refugio y encontraban cobijo, alimento, agua caliente y un perro que lejos de ladrar los saludaba alegremente; ellos a los tres días, si no antes, ya criticaban mis dieta, mis costumbres, mis horarios. Recuerdo a los que abrí mi sonrisa y la tomaron como signo de idiotez, debilidad o ingenuidad. Recuerdo a los que hice mil preguntas y por respuesta única dijeron que yo era ignorante; a quienes alabé por sus pequeños milagros cotidianos y me tacharon de obsequioso; a quienes llamé amigo y me patearon como al gato que unta su pelaje en el pantalón recién lavado; los amores que di o me fueron dados y terminaron por ser perla entre mercaderes.

Recuerdo a aquellos por los que pensé que tenía sentido empeñar mi palabra, mi tiempo y mi esmero, mi vida inclusive, hasta que me sentí mutilado de cuerpo y de entrañas y olí en sus colmillos mi propia sangre, vi en sus bacanales el hueso roído de mis sueños, el desnudo espinazo de mis pasiones.

Recuerdo a aquellos a los que fui a buscar hasta sus tierras para aprender de ellos y me echaron por entrometido. Recuerdo a los que quise hablar de mis errancias por el mundo y me repudiaron por pedante. Recuerdo las íntimas vivencias que escancié en tantos vasos rotos y lo infinitamente solo que me sentí después de cada intento.

Recuerdo a aquellos con quienes quise compartir lo que sabía y me repudiaron por sabihondo; aquellos a quienes pregunté lo que sabían y en respuesta fui menospreciado; aquellos de quienes esperé aprender algo y sólo encontré datos, memoria, información, definiciones; aquellos para quienes quise ser ayuda y sólo fui estorbo, aquellos a quienes pedí auxilio y me dieron limosna; a los que confié mi fe en muchas cosas y la hicieron añicos con su tremenda humanidad, su perfecta prudencia, su infinita sensatez.

Recuerdo al Hombre.

Y reconocí en este mismo al otro: al que agradece; al que sonríe, canta y se enamora; al que baila y sueña; al que mira a los ojos, acaricia al perro, besa a quienes ama y festeja la vida sin aspavientos, con serena alegría, con dioses o sin ellos, conmigo o muy lejos de mis largos silencios, de mis vilezas y de estas mezquindades.

Reconocí al Hombre en el Hombre.

Soy uno de ellos y ni puedo haber sido mejor ni puedo haber sido muy distinto. Recuerdo lo que fue y lo que he sido, y lo recuerdo sin rencor, apenas con cautela, irresponsablemente. A él voy y a él abro mi puerta, al Hombre. Trato de hacerlo sin soberbia, con un ramo de olvido en la mano y esperanza de bisutería en la mirada. Bebo la cicuta honradamente; honestamente triste y alegre. Sin esperanza ni abdicación, sin miedo y sin valentía. Que poco valga, que nada se lamente y nada se celebre; que sea porque sí, como los astros.

5 comentarios:

Octavio dijo...

Que tan solo el silencio de la vigilia nos acompaña con una llovizna de palabras que intentan entrar a nuestra ventana
¡Me gusta lo que escribes! Saludos

Liberto Brau dijo...

En Essaouira-Mogador: Liberto Brau, del clan literario de Pau Llanes (Arterapia Sentimental), les anuncia e invita a la inauguración de su blog “Amanece púrpura”. Se trata de una novela en proceso (alentada de algún modo por “El vendedor de cuentos”) que el autor irá publicando capítulo a capítulo, semanalmente, si se cumplen sus expectativas tanto de lectores como de apoyos en sus comentarios. Para ello recomienda leer entre otros textos de introducción el “Acuerdo del autor con sus lectores”. Ojalá la lectura de este primer capítulo de “Amanece púrpura” les agrade lo suficiente como para motivar sus palabras y comentarios, sostener la espera de nuevas entregas mientras tanto y formar parte de su lista de blogs favoritos. Gracias por su atención y curiosidad, por su lectura, por sus palabras… Y disculpen esta entrada así de sopetón en sus casas; no quiero que crean que lo utilizo como un tablón de anuncios… Me tomé la libertad de hacerlo por la confianza y hasta cierto punto complicidad que me da habernos leído algún día (aun anónimos y silenciosos) y por la oportunidad que nos brindó Arterapia Sentimental para encontrarnos alguna vez en nuestra dispar vida de bloggers… Liberto Brau

Mara Jiménez dijo...

Y en esta eterna ambivalencia de nosotros mismos radica el misterio de nuestras almas varidas e infinitas. Gracias por la confesión que muchos no nos hacemos, y por este espejo tan nítido.

ele de lauk dijo...

Te agradezco haber escrito bellamente lo que tantas veces siento .
Afortunados los que festejamos y devolvemos con besos otros besos .

Saludos desde FB!

lacubanadeldíatalylahoratal dijo...

Todos ellos estaban muy asustados (y también te recuerdan)