"Una última confesión melancólica. No he tenido tiempo de ejercer la literatura.
Pero he dedicado todas las horas posibles para amarla."

-Juan José Arreola


19 de noviembre de 2011

Ahí nos vemos...

5 de septiembre de 2011

Los empeños de esta cosa

Liza Minnelli y Joel Grey en Cabaret de Bob Fosse
"Money makes the world go around"
Terminó el que, en más de un sentido, ha sido un mes frenético que habría hecho las delicias del superlativo Scorsese de After Hours.
Como las más vulgares sinrazones suelen encarnarse en las más apremiantes razones, apenas me disponía a celebrar cierta mejora en mi situación económica cuando llegaron a cortarme la luz. Los grados de cumplimiento o incumplimiento de cada una de las partes son aburridos y ociosos, amén de que nada quitan o añaden. El caso es que me vi ante el apremio de un pago que ni tenía ni tengo aún manera de afrontar.
Como en cuestiones delictivas soy un lego -con muchas ganas de llegar a experto- recurrí a diversos métodos para suprimir la angustia incalificable que a cualquiera le produciría esta situación. Al final opté por el viejo e infalible método: trabajar.
No reverencio el trabajo ni sus frutos. O sí, pero no el trabajo ligado a la obtención de comodidades y bienes materiales. Nuestra sociedad -no obstante- nos impone grosería y dioses. Desempolvé viejas argucias y me entregué a don Dinero como la frígida al supremo ente metafísico.
Escribí artículos para Milenio semanal: "Réquiem para la generación perdida" y "El discreto encanto de la censura". El primero de ellos un análisis egotista de mi versión como creador en torno al desencanto relativo a luchas e ideales del que había hablado un mes antes; el otro una reflexión espinosa sobre el tema, ilustrada con una divertida -o al menos interesante- anécdota de cierto suceso público de hace más de 5 lustros. Para Etcétera fue mi personal tributo al maestro y amigo Adolfo Sánchez Vázquez, titulado "Rara avis del marxismo", y para Replicante "La construcción de la patria", título engañoso pero atinado de las anécdotas de mi largo empeño como constructor en diversos rincones de nuestro país, recogidas para el tema "México antiturístico".
El factor mágico que unos llaman causalidad y otros casualidad no siempre con una idea clara de la diferencia teórica o deseada, trajo a tal empeño dramático dos birlibirloque  deux ex machina. El escritor Miguel Ángel Dávila, cinéfilo y experto en análisis cinematográfico entre otras cosas, me conectó con José Felipe Coria -quien está haciendo un trabajo asombroso en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la UNAM- para impartir el primer curso de "Teoría del Arte" que se ensaya en esa magnífica escuela. Todo un privilegio para mí y espero que una buena caja de herramientas para los alumnos. Volví a las reflexiones estéticas tras años de haberlas soterrado y venirlas aplicando a mi obra y el mundo desde la intuición cognoscente -concepto que da para discutir, cosa que no pienso hacer-. El problema único fue que de entrevistarme con el maestro Coria al inicio del curso sólo hubo una semana en la que -obviamente- me dejé las pestañas y me exprimí el lenguaje hasta volver a poner mi pensar estético en un orden comunicable.
Aún no terminaba ese curso cuando -por mediación de distintas personas- fui invitado a impartir el curso "Teatro II" en el programa nacional de diplomados del INBA, concretamente -en primera instancia- para los alumnos del Diplomado en Letras del Centro Regional de las Artes en Zamora, Mich. Mis estudios y práctica del teatro y la dramaturgia son grandes, pero el tiempo para preparar el curso era -otra vez- una semana.
En ambos casos me llevé sorpresas por mi ingenuidad respecto de los niveles educativos del país. Como docente siempre he creído que el tiempo de diagnóstico contribuye determinadamente a los resultados, pero no deja de ser angustiante cuando el diagnóstico nos destroza el programa o temario preparado para obligarnos a remontarnos la módica cantidad de -como mínimo- dos siglos y medio de reflexión. Tuve que hacerlo, con gran beneficio para mí y espero que alguno para los alumnos.
Lo único que hice sin dinero mediante y si una gran satisfacción fue ir a la presentación del libro "Mauricio Rocha". Durante el mes que inicia algo escribiré acerca de este extraordinario arquitecto mexicano.
En condiciones habituales -cualquiera que me conozca lo sabe- yo no habría aceptado poner un pie más allá del café que frecuento, a dos cuadras de casa, pero el dinero apremia y la docencia es una buena razón para romper el aislamiento: mentes vivas que esperan, desean y proponen.
Lo cierto es que desordené mi tiempo y mi vida por dinero. Aún no cobro ni un peso de todo este afán. Me cortarán la luz: La CFE es muy cumplidora para cobros y cortes, pero tan ineficaz en sus demás asuntos como los encargados de pagar honorarios de los que el SAT saca presurosa y cumplidamente una sabrosa tajada que no se refleja en gasto público, inversión o incentivos. ¿Ya mencioné el asunto de mi desencanto respecto al trabajo remunerado? Valga decir -finalmente- que siempre es preferible tener deudores que acreedores o que, al menos, haya entre ellos un equilibrio casi casi estético.

20 de julio de 2011

Omisión, postergación y desencanto

"Ocultación" ©Miguel Ruibal
(http://miguelruibal.blogspot.com)
Omitir y postergar: dos rostros de la misma negación del ser aquí y ahora, dos formas de dar la espalda al tiempo y ceder a la muerte el espacio de la vida. Nadie olvida realmente lo que ama de verdad. Nadie renuncia a sus deseos más íntimos,  profundos, primarios, acaso inconfesables. Pero no siempre es posible realizar el amor o satisfacer el deseo. Muchas veces la imposibilidad es impuesta por las circunstancias, pero la más de las veces proviene de nuestras más razonables sinrazones, nuestra percepción del absurdo y el sin sentido. Omitir y postergar pueden ser falta de impulso vital, creencia mágica en la duración infinita de la oportunidad, falta de imaginación acerca del tiempo y la caducidad de nuestra único e irrepetible turno para intentarnos como obras maestras de nuestro propio esmero. Pero también pueden ser una forma de imaginación suficiente para ver la inmensidad cósmica, histórica y -para bien o mal- humana y abandonar la tentativa de ser, como el náufrago asido a una tabla puede olvidar la esperanza demencial de encontrar tierra o -siquiera- un navío providencial en la inmensidad oceánica.
En el pulso entre el absurdo y el sentido de la vida se apuestan las fichas del hacer o no hacer, del postergar o actuar, de la omisión o la inclusión. El juego tragicómico, regente de la existencia humana tal cual lo visualizó Dostoievski en la que considero su obra clave, El Jugador, no la mejor o mi favorita, pero si la que contiene la hoja de ruta de uno de los pocos escritores dignos de ser releídos insaciablemente. (Un análisis detenido y completo de tal opinión, en mi ensayo "El Sentido del Juego o La Chistera de la Desgracia" en este mismo blog.)
*
Nuestra época se vale de muchos conceptos para evaluar a los seres humanos. Conceptos como ganador o perdedor y cosas por el estilo que -invariablemente- se asocian con la cuenta bancaria y la aceptación social. Nuestra época nos califica según nuestra integración al sistema económico, social y cultural. Todas las épocas han sido lapidarias con quienes escapan al esquema de sociabilidad de los sensatos. Quien se mueve fuera del guión que nos entregan al "limpiarnos" de la "suciedad" de la placenta tiene opciones dentro de la marginalidad: el manicomio, la cárcel o esa fina condena del sistema en boga que consiste en ser exiliado de entre los vivos a punta de adjetivos. Los dolientes y débiles lamentan esto y uno no entiende qué hacen confinados en sus charcos de lágrimas onanistas. Otros asumimos sensatamente nuestra condición, nos obstinamos en vivir -lo que se llama vivir- conforme a nuestros actos y decisiones, y a veces nos apasionamos en un insano orgullo ante el "error". Somos soberbios y déspotas, pero no ante la gente común, sino ante los titiriteros que nos quieren de bufones: nos vemos en el bufón de Lear, uno de los más inquietantes personajes de Shakespeare.
*
Hace un par de años, ciertos contactos de facebook militantes de la intelectualidad funcional me criticaron por haber hecho de un juego tonto una pieza literaria. "Te tomas demasiado en serio", fue la grave acusación. Quizá es cierto, no lo creo así, y en todo caso no importa: Yo no puedo escribir algo sin hacer literatura, cosa que atribuyo a mi cortedad de miras y mi ya añejo encierro domiciliario donde mis libros y mis letras son el cuerpo y la sangre de mi comunión con la vida.
Ahora sólo pretendía explicarme el abandono de casi seis meses de este blog y ya se ve el retorcimiento en que me abismé, supongo que lamentablemente.
Entre los primeros párrafos y los actuales hubo una interrupción para un asunto monetario. No son cosas que me saquen de mi propia mente, única región en que habito, pero sí cambian la respiración y el humor. Ante esto se puede optar por la bilis verde amarillenta de la vesícula que milagrosamente conservo o por la bilis negra que -sinónimo de melancolía- movió a Platón a expulsar a los poetas de su platónica República.
Si he expuesto o no las razones del abandono éste, es cosa relativa al lector: para alguno será suficiente lo escrito, para otro será mera retórica, para mí basta y sobra con eso.
*
Un blog es una bitácora de viaje. Mientras se sobreviva para contarlo, se está a tiempo de cubrir los eventos y anotar los registros. Cuando estudiaba arquitectura, después de teatro y psicoterapia y antes de filosofía, hice muchos viajes escolares. Mis compañeros tomaban fotos, dibujaban bocetos de imitación y anotaban; yo admiraba pasivamente. Había que entregar las bitácoras al regreso. Mientras los demás emperejilaban y engargolaban yo escribía y dibujaba. Muchas veces me traicionó la memoria, pero aún recuerdo cuanto vi: no necesito ojear u hojear esas bitácoras. Y es que la memoria tiene secciones privilegiadas, eso ya se sabe sobradamente: este tiene memoria visual, aquel otro auditiva, etcétera. Yo tengo una extraordinaria memoria para las reflexiones mías y de la abundante gente valiosa con que la vida me ha obsequiado. Es recordando lo que pensé o pensaron como invoco lo que sucedió. Las inexactitudes no son sino la copra, la herrumbre, la paja que el tiempo ha consumido. Poco puede Cronos contra la sustancia, esa certeza es mi última referencia indirecta a los graves asuntos de la omisión y la postergación.
*
Durante estos meses he trabajado en algo de lo que hablaré cuando sea un hecho. Publiqué algunas cosas que -como me sucede casi siempre- me siguen gustando y me demuestran, cada una de ellas, que lo que uno escribe nada tiene que ver con lo que otros leen. Los malentendidos y las interpretaciones malintencionadas con -por ejemplo- "Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia. La acusación y la prédica" y "Romance Prohibido" en Milenio Semanal, "De un Mundo Raro" en Replicante o los polémicos y muy leídos "El Decoro en las Redes Sociales" y "En un Lugar de los Medios" en la entrañable revista etcétera son desconcertantes aunque previsibles. Pero antes que estos textos variopintos había publicado, en Milenio Semanal, "Epítome del Desencanto". Creo que nunca me sentí más lejos de mis contemporáneos al leer los escasos comentarios y las erróneas conclusiones que apuntaban a que renuncio a la utopía y los esmeros que exige. Pero más me inquietó el silencio, como si nadie se hubiera enterado, como si a nadie le hubiera interesado, como si fuera un delirio mío y en realidad jamás hubiera escrito eso. Pero lo escribí y publiqué. también sé que lo leyeron y releyeron, que se sintieron confrontados, que prefirieron no estar de acuerdo y que no encontraron las palabras que podrían expresar tal desacuerdo o -más precisamente- el deseo intenso de marcar distancia con lo escrito por mí, acerca de un yo que es un inmenso nosotros. Y es que el desencanto busca conventos donde esconderse y purgar su culpa, tramas conceptuales y retóricas autocomplacientes o bien, como ha sido en mi caso y unos pocos de mis lectores, mirarse a sí mismo, encender un pitillo, mirar el horizonte y dar con las nuevas entelequias sin las que -a mi muy personal talante- la vida no sería más cosa que un pedo de cómico entre el estruendo del carnaval. El desencanto tiene que ver con muchas cosas, pero no -al menos no el mío- con la omisión y la postergación. Creo que nos hemos puesto al día.

14 de febrero de 2011

Contrastes temáticos, dos publicaciones contrarias y complementarias

Salvador "Negro" Ojeda
erotiza un arpa en su casa de Coyoacán.
Foto: Archivo Proceso ©
Este fin de semana vino signado por altos contrastes, extremos que -como tales- terminan por unirse. Un simple Alpha y Omega, Eros y Tánatos.

Yo sabía desde hacía un par de meses que el número de febrero de Replicante. Ideas para un país en ruinas trataría de erotismo y pornografía. Ambos temas me producen una gran atracción erótica, ambos me gustan y ambos me interesan. Para mí la pregunta acerca de la diferencia entre uno y otra no era nueva en absoluto, pero nunca me había formulado respuestas claras, pues el mundo me gusta más contemplado y percibido que comprendido. Pero, tanto como dejar el mundo libre de las turbiedades de la razón, me gusta jugar con las ideas, el lenguaje y las inagotables posibilidades que ofrece la literatura. Así, los dos meses que tuve para pensar el tema los convertí en tiempo para pensar en qué tratamiento darle. La forma más coherente con mi particular modo de comprensión y expresión era el pequeño ensayo imbricado que llamé "De un mundo raro", publicado este sábado 12 de febrero.

Irónica, paradójica o complementariamente, al día siguiente, domingo 13, Milenio Semanal publicó "El Negro Ojeda, 80 años de música y leyenda". Para quienes no estén al tanto, debo consignar que el gran músico mexicano falleció apenas el miércoles 9. Pareciera que escribí un homenaje post mortem, pero no soy dado a tales cosas. Mi texto era una celebración por los 80 años que el Negro había cumplido en enero 27.  Roberta Garza, directora de M. Semanal -que, por cierto, tiene que lidiar semana con semana con una cantidad delirante de colaboraciones- no priorizó su publicación, pese a ser fan declarada, bajo la misma idea que yo tenía cuando escribí el texto: Que esto de que el Negro muriera era asunto que iba para largo. Lamentablemente no fue así y sólo por 4 días de mandato trágico, Salvador "Negro" Ojeda, a quien tanto quise y quien tanto me quiso, no alcanzó a leer mi homenaje.

Así pues, dicho de un modo poco festivo, ha sido un fin de semana completo del modo en que lo comenté en el primer párrafo. Lo fue por los caprichos -siempre sorprendentes, y nada tengo de nuevo en esto del periodismo como para sorprenderme con facilidad- de los tiempos editoriales. Escribí estos dos textos con varios días de diferencia y bajo estados de ánimo bien diferentes. La conjunción de eros y tánatos que mi mente y mi pluma no intentaron y quién sabe si habrían osado emprender, me la reflejó la casualidad; sin haberlo buscado en absoluto, me leí en el espejo de mis propias palabras, errantes ebrias entre los prostíbulos y las funerarias -falsamente contrarios, inmensamente similares-, entre el erotismo lúbrico que fascina y el tanático horror que nos impide vivir sin soñar a Saturno devorando a sus hijos. Alpha y Omega, vida y muerte, erotismo en ambos, y también pornografía cuando se les presenta de un modo -con perdón por tan simple, precisa y esquiva descripción- pornográfico.

19 de enero de 2011

A propósito de "El Escritor y el Muerto Imaginario" en Milenio Semanal

Foto: Luis Jorge Gallegos
Archivo Milenio Semanal
Primero con Ariel Ruiz y después con Rogelio Villarreal hubo la idea de hacer una larga entrevista a Huberto Batis. Trataría de multitud de temas, pues el hombre es panabarcante rayano en omnisciente. Mi punto de vista era y es que, tras veinte años de amistad intensa con charlas constantes, no necesito entrevistarlo para saber qué opina de los temas de interés común. A esto hay que añadir que el formato pregunta respuesta no me acomoda en absoluto: tiendo a conversar y divagar de tal modo que lo periférico termina por ser más interesante que el asunto que le da origen. En resumen soy un pésimo entrevistador.

Pero hay algo más profundo. Las amistades añejas son como árboles viejos: uno puede vagar de rama en rama sin más aprecio por una que por otra. Desaparece la mirada distante y objetiva. Lo que le importa a uno no es lo que importa al mundo, y el mundo importa poco cuando las propias ramas se entreveran con las del amigo. Se sabe tanto de esa persona que ya no se sabe lo que otros quisieran saber. Eso en cuanto al ramaje, la luz, la fronda rica y vistosa; la región solar. Sin embargo, en ese tipo de amistad siempre hay otro símil, también como cristal quebrado, que vive en las profundidades donde ni llega el Sol ni es grato poner el pie: El coral y sus noblezas que, endurecidas, son facas inclementes. La amistad sabe cortarse con ellas sin emitir un quejido, porque uno también esconde sus mezquindades y miserias.

Nunca he hallado una buena y suficiente descripción de la amistad. Tampoco yo la tengo. Sé que un amigo -cuando lo es de veras- resulta lo bastante íntimo para devenir inasible. No se puede externar un amigo, quizá por eso no es fácil precisar qué entendemos por amistad.

Me era, pues, imposible entrevistar a Huberto. Podrían hacerlo Ariel o Rogelio, pero yo no. Lo que no pude ni quise eludir fue reaccionar ante comentarios nefastos, quién sabe si malintencionados, que pulularon acerca de su salud. Hablé con él y sin preguntas mediante me di cuenta de que lamenta que sólo se le conozca como el periodista cultural, mientras su obra escrita parece destinada al olvido. También me quedó claro que ve con tristeza cómo sus opiniones políticas, siempre congruentes y a veces temerarias, sólo cobran importancia en estos tiempos de oscurantismo neoliberal: que se pasan por alto sus muchos años como politólogo e incorruptible crítico de los gobiernos, desde el presidencialismo priista hasta el neoliberalismo multipartidista que en estos momentos encabeza el PAN con la anuencia de los demás timadores con presupuesto.

Así surgió la idea del recordatorio "El otro Batis. El Escritor y el Muerto Imaginario" que publica Milenio Semanal en su edición presente, número 689, 16 de enero de 2011.

29 de diciembre de 2010

Lamento de la Bruja y las Ramas


LAMENTO DE LA BRUJA Y LAS RAMAS


El enramado se derrama en ramas
desvive
la corola color ojos de bruja
deslava
el soberbio volcán en que estalla
por primavera
por lluvia de verano
por mendaz otoñal salamería
porque es muy sencillo ser la copa
cristal de luz
destino del vinillo de la vida
estalagmita de la clorofila.
Esto es invierno
árbol, ramas, hojas
de nada vale cuanto valió tanto
reclinado y sombrío ya no eres
llano tu ser es vino derramado
color sin luz, abdicación de hojas
tus ramas ya madera y corteza resecas
escoba de la bruja que se va con sus ojos.

8 de diciembre de 2010

Artículo "Cablevisiones" en la revista "Etcétera", especializada en medios.


Uno vuelve siempre de una u otra forma, entendido así o asá; es ley cósmica, filosófica y existencial. Incluso puede que sea verdad, aunque eso nunca se sabe. No parecía probable, pero tras 15 años he regresado a etcétera con mi artículo "Cablevisiones".

Entre 1993 y 95 fui colaborador constante del entonces emergente semanario etcétera que dirigía Raúl Trejo Delarbre y donde ejercía como coeditor Marco Levario Turcott. La línea editorial de entonces era política y cultura, área -esta última- en la que me sentí como pez en el agua hasta que una convergencia de zarandajas y frivolidades me dejó varado en la arena. Hubo grillas, siempre las hay. En esas grillas Levario intentó mediar en mi favor. Pasaron 15 años y -así soy yo, ¿qué le voy a hacer?- no olvidé la generosidad del hoy director de etcétera, revista derivada de aquel semanario.

Muchos cambios hubo en el camino, desde el formato, que era en papel cultural a dos tintas y ahora es cuché a 4x4, hasta la línea editorial. Cuando -por circunstancias que desconozco y que si conociera no sería mi asunto comentar- Marco Levario Turcott se quedó como director de etcétera, tuvo el tino  -compartido con Raúl Trejo Delarbre- de hacerla revista mensual, pero sobre todo fue visionario, también junto con Trejo, al hacer de ella la primera revista en México especializada en medios. Por entonces nadie podía adivinar que la cultura -buena, mala, regular o no-sabe-y/o-no-contesta-, motor de cuanto sucede en el mundo fuera de lo estrictamente natural, se trasladaría, en lo mediático, casi totalmente a la web y que, con el magnífico fenómeno de las redes sociales, sólo la caja idiota -hipnótica y adictiva- podría de vez en vez echar un pulso a los códigos binarios tendientes a infinito. Con esta línea y este valor incuestionable, la revista etcétera cumplió 10 años el mes pasado.

Hacía poco había tenido la suerte de reencontrarme con Marco. ¿Dónde más sino en Facebook? Fueron muy, pero muy pocas las palabras que necesitamos para retomar la amistad dejada en suspenso y para que se cruzaran los mensajes en que yo le pedía regresar a etcétera y él me invitaba a hacerlo.

Para mí representó un reto inmenso, pues no veo la televisión, no voy a reuniones, no hago ni tomo llamadas telefónicas, no suelo estar al tanto de casi nada -salvo de mis hijos, las existencias domésticas de café y tabaco y, por supuesto, el fútbol. ¡Mucho menos de medios! Entre la dedicación a mi obra de ficción y mi uso sui generis de las redes tardé en darme cuenta de que con estas basta para estar al tanto al menos de lo que en estas sucede, casi todo y ecos de casi todo. Se dio de casualidad causal o causalidad casual -como Borges guste- el día de muertos en que murió mi teléfono pero no mi conexión a Internet y...

De eso trata el artículo Cablevisiones, que publica en su edición de diciembre la revista etcétera, cuyo pintiparado lema es "Para entender a los medios".

*
Nota: La edición impresa, para quienes seguimos prefiriendo leer tinta y magrear papel, se consigue en las principales librerías y en Sanborns, ¡qué remedio! 

28 de noviembre de 2010

Colaboración acerca del lenguaje en Milenio Semanal


Ilustración: Eduardo Salgado
Hace muchos años, en 1999, había decidido no volver a publicar salvo dos condiciones que explico en la entrada "Renuncia y Razones" de este mismo blog. Una de las dos condiciones se dio en casos esporádicos y -desde luego-- no fue la buena paga. Últimamente agregué una buena razón, más que sensata y hasta necesaria: Que a mí me  interese publicar esto o lo otro.

Quizá aplican las tres condiciones, mas esa causa fundamental y devalorada que es la amistad, en el hecho de que al integrarse -tras mucho merecer- a la Redacción de Milenio Semanal mi amigo Ariel Ruiz Mondragón, excelso periodista como cualquiera puede corroborar siguiendo el enlace vinculado a su nombre, y a la vez desatarse la desbocada polémica sobre las nuevas reglas de ortografía que discutirán y publicarán la RAE y demás Academias de la Lengua en el marco de la Feria Internacional del Libro, yo observase mucho, opinase un poco y finalmente tuviera algo concreto que decir.

Y puesto que tenía la idea y tras la idea suele venir la palabra, aunque esto no siempre es deseable, escribí un artículo de opinión en el que, como tantos adelantados a la discusión de las Academias, yo me ocupo de la aventura de dichos adelantados. El artículo puede leerse en la edición actual de Milenio Semanal, núm. 683, noviembre 29 de 2010, bajo el título "De Lenguaje, Borregos, Fantasmas y Fantoches"

27 de noviembre de 2010

A quien por accidente o a posta visitare este blog


Foto: Miguelángel Díaz Monges




Porque la vida tiene sus tiempos y sus momentos ahora le han llegado a este querido blog las vacas flacas. El por qué no es misterio (y si lo fuera no sería difícil de dilucidar) pero quedará claro dentro de unos cuantos meses.
    Sale de aquí cuanto es o parece ficción, poesía o divagación ensayística para prevalecer lo que resta, que tampoco es nada y quién sabe qué tanto es, y que tampoco le es extraño a mi deambular literario.
    Mas lo que a primera impresión parece una merma significa un incremento, pues el blog cobra con esto el carácter que ha de tener: una especie de bitácora de mi entidad literaria y ya no más un espacio de exhibición de mi literatura, con lo que se vuelve más íntimo, más personal y se afeita -o, cuando menos atusa- la bogante pelambre piojosa del ensueño de trascendencia mediante la bufonada electrónica.


Miguelángel Díaz Monges
Ciudad de México,
27 de noviembre de 2010

20 de noviembre de 2010

Guillermo Mendizábal Rico (1961-20/nov/2010). El Macrobio Terrible


Un golpe de ataúd en tierra es algo
perfectamente serio
—Antonio Machado,
"En el entierro de un amigo"


(Una aproximación, en sus propias palabras, a Guillermo Mendizábal Rico: "25 cosas sobre mí" *)

No sé si hace dos años o más nos puso en contacto Pilar Rico, excelsa lectora que admiraba sus letras y gusta de mi trabajo. Nos fuimos descubriendo el uno al otro en tanto escritores. No escribíamos ni remotamente de un modo parecido pero ambos externábamos el asombro ante las letras del otro. Estas cosas suceden con alguna (no mucha) frecuencia. Hasta ahí era un nuevo encuentro de los que propicia la red y poco más. Me gustó su inegociable anticapitalismo, pero no le di importancia, como él no le dio importancia a exactamente lo mismo en mí: Nuestro hallazgo mutuo se anunciaba como algo mucho más elevado que eso.

No sé cómo fue que nuestras conversaciones vulneraron mi incapacidad para ir a ningún sitio a encontrarme con nadie. Algo habrá tenido que ver lo que para mí era claro: nunca mentía, siempre expresaba su opinión sin caravanas ni consideraciones hacia nadie y sin procurar privilegios o beneplácitos. Tampoco recuerdo cuándo y cómo nos vimos por primera vez. Recuerdo que encontré a un tipo duro pero afable y cálido; encontré una conversación fertilizada a base de letras, cultura verdadera, y la buena leche que había mamado de su egregia estirpe. Encontré en él dos de las cosas que más aprecio: valentía (a veces agresiva y hasta violenta cuando era menester) y sentido del humor. Encontré también que si sus opiniones sobre arte y literatura siempre tenían fundamentos sólidos, sus opiniones sobre la gente parecían dictadas por un dios en el que no sé si creía, no lo creo, no era un tema importante.

Me invitó a participar en una charla dentro de su taller de creación literaria. Coincidencias más o coincidencias menos ambos veíamos la literatura desde un bagaje similar y desde conceptos que parecían elaborados al alimón. Ese fue el segundo encuentro, en el que la amistad quedó abierta y sellada.

Hubo más encuentros relacionados con la literatura, en su blog El Microbio Terrible * o en el mío, y sobre todo en los cafés en que nos encontrábamos tan frecuentemente como podíamos. Estos últimos pasaban por la literatura pero eran más bien los de dos amigos que se conocen de siempre y hablan de las vaguedades y "frivolidades" que brinda la auténtica amistad.

Ese "microbio terrible" era un título curioso para un blog: Pensé y así lo dije que se refería al bicho invisible de la literatura, miniatura viva que nos invade y nos condiciona hasta poseernos del todo y esclavizarnos. Casi tuve razón, pero Guillermo no se refería a tal estipendio lírico: era el microbio terrible de la hepatitis C -tan parecido al que he descrito como literario- que no hacía mucho lo había tenido varias semanas en coma y que deambulaba en él como una amenaza interna, incontrolable y letal. No era un quejica, más bien tenía el plantado de un caballero estoico: si supe de ese padecimiento fue porque me di cuenta de la forma obsesiva en que se cuidaba. Guillermo quería vivir, amaba la vida y se desvivía por ella. Su mente llena de proyectos y esperanzas no tenía espacio para el tajo de guadaña que intempestivamente terminó con eso. Y con nuestros planes en común, planes anotados en un cuaderno, planes que no pudieron ser porque ambos teníamos que resolver antes el asunto del pan... el de la sobrevivencia. ¡Qué torpe ironía!

Al día siguiente del nacimiento de mi pequeño José Miguel me acompañó a escoger el que sería su primer regalo. Nos reímos de que parecíamos viejas cotorras eligiendo chambritas. Elegimos un perro de felpa antialergénica al que después llamé Can-can. Cuando me decía alguna verdad incómoda, amenazaba a Guillermo con hacer pública su ternura de clóset. Se reía. Esta impúdica delación es una venganza por haberse muerto con tanta vida en él, llevándose en la sangre ya inmóvil el microbio terrible de la vida.

Hace un año y días de eso. Poco antes, no más de una semana, hubo esperanzas para su situación económica, pero no le pagaron un trabajo. Eso no le impidió, cuando enfermé gravemente, ayudarme echando mano de la solidaridad de diversos amigos y con dinero contante y sonante que quién sabe de qué bolsas vacías, qué chistera voluntariosa, habrá sacado. Está claro que no pude pagarle, pero más claro tengo que no esperaba que le pagara. No sé si se dio cuenta siquiera de cuánto me ayudó. Guillermo podía no tener para comer, pero tenía para que comieran otros.

Como nos ha pasado a muchos, tuvo otras oportunidades de reponerse. Apenas hacía un año que había salido del coma pero se esmeraba desmesuradamente por concretar cuanto emprendía. Y emprendía cuanto se le ocurría. Y siempre me invitó. De nuestros proyectos comunes pocos tocaron tierra pero hay uno que cuando cobró forma fue un milagro que reverencio: nuestra profunda amistad.

Hace unos meses lo noté fastidiado, sólo un poco, me preguntó por "su sobrino" y me propuso una nueva idea, sensata y viable como siempre. Aquí, en mi escritorio, están los apuntes de esto que su muerte impidió.  Me dijo como asunto muy delicado, muy discreto, que había escrito una cosa que no sabía si publicar, algo de alcances que le daban vértigo. Me lo leyó advirtiéndome que sólo alguien más y yo lo conocíamos. Poco después lo publicó. Fue lo último que leí de él y que cualquiera puede leer: "Conmemoración de todos los hombres". Abarca a todos, vivos, muertos y por venir... A todos, y a él.

Esta madrugada el mundo ha perdido a un escritor fuera de serie y yo a un amigo como los que Séneca buscaba. Guillermo —"El abuelo" para quienes fueron sus compañeros desde el bachillerato— me manda decir que nos guardemos de sensiblerías: yo me sonrío un poco y escribo esto durante su velorio. Yo no voy a velorios, vieja abstinencia. El cuerpo presente del alma ausente no me significa nada: me significa -y mucho, y muchísimo ahora- el alma presente del cuerpo ya irrevocablemente ausente.

Valgan por rito fúnebre las palabras de Machado que he puesto como epígrafe.

Non Omnis Moriar!", grita Guillermo con efímero enfado.

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*Los derechos de autor del blog "El Microbio Terrible" de Guillermo Mendizábal fueron registrados íntegramente por él con permiso para distribuir reconociendo la autoría. Licencia de "Creative Commons"

21 de octubre de 2009

Prólogo a GRAMÁTICA ERÓTICA de KENIA GASCÓN

Ilustración de la portada:
Marcos Zamudio
Prólogo a
GRAMÁTICA ERÓTICA* de KENIA GASCÓN**


Proveniente de un ámbito intelectual, Kenia Gascón ha explorado diversas formas de expresión, lo que le ha permitido ser, al tiempo que connotada actriz, una escritora más que solvente con particular talento para la poesía y la novela.

Sin faltar a la sencillez, Gramática erótica cuenta con todos los ingredientes de una buena novela que cumple rigurosamente las propias y universales normas narrativas, tanto en estructura, como en uso del lenguaje, ritmo, dosificación de la intriga, construcción de personajes o recreación de ambientes. Se trata de una entretenida, pero fuerte y desbordante de humor negro, exploración de diversas formas extremas de vivir las relaciones humanas, particularmente en pasiones eróticas o sexuales que para una sociedad que se alimenta de la ceguera y la hipocresía resultan ser manías, vicios o psicosis aberrantes. La valentía de Kenia Gascón es hacer una obra con tan incendiario material. El mérito está en la maestría y buen gusto con la que su pluma hilvana e ilumina estos arcanos

El erotismo es tacto y contacto, insinuación y pasión, actitud constante en la relación entre el ser y las cosas. El erotismo no es, ni en general ni en Gramática erótica, inmediatez venérea. La novela se enclava en una estética de lo obsceno, como propusiera hace tiempo Huberto Batis –quien fue editor de Kenia Gascón en el suplemento Sábado, donde publicó bajo pseudónimo abundantes poemas. Confronta, sin agredir, a la doble moral que maquilla con excéntricas virtudes los más naturales "vicios", los instintos castigados por los inquisidores de la consciencia y que en Gramática erótica no son sino pasiones vividas, liberadas; fijaciones y preferencias permitidas y sostenidas por cada uno de los personajes, no sólo en su ser sexual sino en su entidad existencial. Se trata de un erotismo tan bizarro como frecuente, que no se ve enaltecido ni juzgado por la autora, para quien sólo es el motivo fértil de una novela en la que no conviene esperar agobiantes descripciones sensuales, pues más que una obra erótica es una obra acerca del erotismo, tema para el que –y escritores como D. H. Lawrence o Henry Miller dan fe segura- se necesita una amalgama equilibrada de técnica, desparpajo y prudencia a fin de convertirlo en arte literario.***
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* Ediciones del Milenio, México, julio 2009
** Existencias en Librería Polanco, El Péndulo, El Parnaso, El Sótano y demás librerías importantes del DF. Pronto llegará a los estados del interior. También se puede adquirir enviando un mail a
novelaskenia@gmail.com
*** Lo que aquí presento es sólo un prólogo, para un análisis crítico a fondo recomiendo la magnífica presentación de Mónica Sánchez Escuer "Los territorios sinuosos del deseo"

9 de enero de 2009

Debate frenético en Facebook

Era imposible calcular el rico y encendido debate que provocaría la nota "Esto, precisamente es lo que me revienta" que publiqué en mi perfil de Facebook el miércoles 7 de enero, a eso de las 3 de la tarde y que simplemente dice:

"De un grupo que -por supuesto- acabo de abandonar, me ha llegado esto:

"'Long Live Palestine and those who defend Palestine!!!!
Israel is the real terrorist. Hamas is a revolutionary group and its members are freedom fighters, etc. '
"No tengo palabras decorosas para decir lo que pienso. Reitero mi repudio al terrorismo de ambas partes y mi voto por la convivencia pacífica de Israel y Palestina."

A la cual agregué, en algún momento, esta acotación:

"Los más de 200 comentarios en más de 50 horas (81 cuartillas –arial, 12 pts., doble espacio) de debate continuo ya no pueden ser respaldados en el cuerpo de la nota, de modo que guardo un respaldo en mi disco duro y dejo los generados a partir de las 20:00 horas del jueves 8 de enero -tras un receso de una hora-, que es la parte no respaldada previamente. Si alguien necesita los comentarios anteriores me puede solicitar el archivo"


Pues bien... Facebook es una herramienta prodigiosa. Uno pensaría que se puede unir a los ciudadanos, a los de a pie y lograr consensos más allá de intereses mezquinos. Y sin embargo lo que nos tocó ver -lamentable, muy lamentablemente- fue una guerra a escala que si no fue igual de sangrienta y dolorosa sólo se debe a que, en el Internet, sólo es posible agredir con la palabra. Así pues: salvas sean las limitaciones del ciberespacio.


(Los comentarios generados por este debate han sido respaldados y pronto estarán disponibles en .pdf para consulta gratuita en Issuu. Si alguien los quiere para trabajar me los puede solicitar por mail o en los comentarios de aquí abajo)

Israeli & Palestinian children have the right to play,
to smile and to enjoy life together.



8 de enero de 2009

Chepa (1913-8 de enero de 2008)

Esta misma nota con más fotos en Facebook

"Un golpe de ataúd en tierra es algo
perfectamente serio"


-Antonio Machado


Nacida Josefina Rodríguez Malo Zuloaga y Guzmán, fue madre, padre, abuela, protectora, consejera, confidente, amiga... Todo y como no queriendo, como sin darse cuenta, como si fuera su obligación.

De su boca, un súbito y definitivo borbotón de sangre que se esparció en mi antebrazo; en mí que la asistía intentando ser por milagro lo que ella fue siempre por amor. Con su muerte se me ha quedado irreversiblemente mutilada el alma y aún no doy con las palabras para escribir al respecto.

Por favor, que nadie me diga que hay que enterrar a los muertos; no por ahora.

Algunos poemas de Machado dicen cuanto se puede:


"LXXI

¡Tocados de otros días,
mustios encajes y marchitas sedas;
salterios arrumbados,
rincones de las salas polvorientas;

daguerrotipos turbios,
cartas que amarillean;
libracos no leídos
que guardan grises florecitas secas;

romanticismos muertos,
cursilerías viejas,
cosas de ayer, que sois mi alma, y cantos
y cuentos de la abuela!...


-Antonio Machado


LXXXIX

Y podrás conocerte, recordando
del pasado soñar los turbios lienzos,
en este día triste en que caminas
con los ojos abiertos.

De toda la memoria, sólo vale
el don preclaro de evocar los sueños.

-Antonio Machado

5 de septiembre de 2008

LA RAZÓN A DESTIEMPO

No recuerdo con certeza si fue Marguerite Yourcenar quien escribió:

"Tener razón antes de tiempo es una manera de estar equivocado"

El 21/07/08 publiqué el "La Vanguardia" de Catalunya el artículo "Ingrid Betancourt y los rehenes sin identidad" (también en este blog). La acogida por parte de los lectores fue fatal.

La edición de hoy (4/09/08) de "El País" publica uno, de otra autora, llamado "Cautivos de las FARC y del olvido" con muy buena acogida.

EN EL SEGUNDO SE DICE LO MISMO QUE YO DIJE, PERO MES Y MEDIO DESPUÉS, con la diferencia única de que lo mío era opinión (casi un ejercicio de futurismo adivinatorio, meras lucubraciones sin más sostén que la triste observación y la experiencia) y lo de El País reportaje (que es empírico, a la segura y con "los pelos de la burra en la mano").

Con otras colaboraciones (incluso más apegadas a datos y números) pasaron cosas similares. Es por eso que dejé de colaborar con ese diario (que, todo hay que decirlo) no elige a sus lectores y en todo momento me respetó como autor.

12 de abril de 2008

MÉXICO DESPOJADO: EL DIABLO Y LOS VENEROS DE PETRÓLEO

MÉXICO DESPOJADO: EL DIABLO Y LOS VENEROS DE PETRÓLEO
Miguelángel Díaz Monges ©MDM

Cada país su historia y cada hombre su biografía. Lo que vale para uno no vale para otro, etcétera. Así como el “presente de pretéritos” –como le denominaría Agustín de Hipona- de México hace por lo menos inaceptable la reprivatización del petróleo, el “presente de pretéritos” en mí hace impensable que me calle. Y no sólo el “presente de pretéritos” sino lo que este amado país es y puede ser, y lo que yo soy… lo que soy pese a tantas desilusiones, tantos “muros caídos”, tantas mediasuelas en mi espíritu, mis emociones, mi pensamiento y mis datos existenciales.

Tal, pues, que sin alharaca consigno lo que pienso.

Un momento clave para la comprensión de México es la expropiación petrolera que llevó a cabo el general Lázaro Cárdenas -sí, el mismo que gritó en 1939 “¡Vengan barcos cargados de españoles!”. Los yacimientos de petróleo -el poeta Ramón López Velarde escribió en su extraordinario Suave Patria: “El Niño Dios te escrituró un establo, y los veneros de petróleo El Diablo”-, su explotación y todos los procesos relacionados hasta su comercialización son, desde entonces, el único patrimonio que se reservó un país en el que las administraciones irresponsables y el Estado semidictatorial lo perdieron todo en apuestas tan viciosas como insensatas.

Ahora llega el Liberalismo con sus siete hileras de dientes por delante y se vale de un presidente que lo es de forma fraudulenta y nunca gozó de apoyo mayoritario para enajenar actividades estratégicas relacionadas con el petróleo y cuya implementación devendría ineludiblemente en que dicho bien nacional sólo lo fuera de jure, pues de facto mandarían quienes adquirieran el poder sobre los beneficios que da el “oro negro”.

A nadie llama la atención –es mi esperanza- que sean los países petroleros los que están en la mira belicosa y violenta de los gobernantes gringos y sus compinches europeos: Medio Oriente, Irak, Irán, Venezuela… A nadie sorprenda, así, que México empiece a ocupar primeras planas de los diarios y no precisamente por su inigualable riqueza cultural y demás virtudes.

No será fácil para el pulpo globalizador ni para el gobierno fársico, pero quien sufrirá más –como siempre- será el pueblo, que no está dispuesto –y bien claro lo ha dejado- a permitir este despojo que significa entregar su patrimonio junto con su dignidad más elemental y su esperanza de vida: El FAP sólo es un grupo –grande, pero sólo un grupo- decidido a impedir la reforma energética actual. También están por ello las guerrillas –que no son esos embelecos tipo el EZLN y el Sub Marcos- que no son pocas ni son débiles. Y también el “México bárbaro” –Martín Luis Guzmán dixit- que parece dormido y en cualquier momento despertará porque no hay pueblo que encaje dormido tanto daño como el que los gobiernos más recientes, de la mano del liberalismo y el TLCAM, han inflingido a este fiero adalid disfrazado de indio dormido bajo un sombrero.

Lo que escribo ahora está lleno de aristas por suavizar o matizar y datos a completar y sustentar, pero no me interesa hacerlo. Sólo me importa –porque mi egoísmo vigila preponderantemente mi salud ética- consignar mi preocupación, mi enfado y mi rechazo a la nueva tentativa de los chulos gubernamentales.

Y mi solidaridad con México también.

Durante el imperio de Napoléon III, tiempo en que México sufría la intervención francesa y Víctor Hugo el exilio, el extraordinario escritor francés emitió una proclama que tenía por objeto manifestarle a Benito Juárez su apoyo y adhesión al gobierno republicano:

"¡Mexicanos! Tenéis la razón y yo estoy con vosotros . Podéis contar con mi apoyo. Y habéis de saber que no es Francia quien os hace la guerra, es el Imperio. Estoy de veras con vosotros porque todos estamos frente al Imperio; vosotros en México y yo en Europa. Vosotros en la patria y yo en el destierro. Combatid, luchad, sed terribles y si creéis que mi nombre vale para algo, servíos de él. ¡Apuntad a ese hombre en la cabeza y que la bala que lo mate sea vuestra libertad! ¡Valientes hombres de México! Resistid a la perfidia y a la traición. Y si lo hacéis, venceréis. Pero sabed que vencedores o vencidos, Francia será siempre vuestra hermana, hermana en vuestra gloria como en vuestra desgracia. Yo, por mi parte, envío a los vencedores mexicanos mi fraternidad de ciudadano libre; y si vencidos, mi fraternidad de proscrito."

Con derecho o no, con estatura o no, hoy hago mías estas palabras Hugo.

10 de abril de 2008

EXPLICACIÓN NO PEDIDA...

DEBO ADVERTIR -Y MUESTRO ASÍ QUE NO ES TAN CIERTO QUE ME SEA INDIFERENTE LA OPINIÓN DE QUIEN ME LEA- QUE ESTE BLOG HA SIDO CONSTRUIDO EN UNAS CUANTAS HORAS, A BASE DE COPIA Y PEGADO DE ESCRITOS CON REGISTRO DE AUTOR.

POR LO TANTO NO HE TENIDO TIEMPO DE REVISAR ORTOGRAFÍA, REDACCIÓN NI FORMATO. ESPERO HACERLO PRONTO -PROMETER ES DE IDIOTAS.

QUIZÁ ALGUNO SE PREGUNTA DÓNDE ESTÁ MI OBRA IMPRESA. MI RESPUESTA ES "EN LAS HEMEROTECAS", LUGARES A LOS QUE NO ME GUSTA IR Y DUDO QUE ALGUIEN ACUDA SI NO ES A CAMBIO DE QUIÉN SABE QUÉ. SIN EMBARGO, ATENCIÓN: LA PREGUNTA CORRECTA NO ES DÓNDE ESTÁN LOS LIBROS, SINO DÓNDE ESTÁ LA OBRA. Y AHÍ SÓLO UNO MISMO SABE SI MERECE EL ATRIBUTO DE ESCRITOR. ESTO, POR SUPUESTO, IMPLICA ASUMIR LOS RIESGOS QUE ADVIERTE DON ALFONSO REYES CUANDO DICE QUE EL PROBLEMA CON NO PUBLICAR LA OBRA ESTÁ EN QUE A UNO SE LE VA LA VIDA EN REHACERLA.

EL MISMO DESAPEGO QUE ME HA HECHO EXTRAVIAR MIS PUBLICACIONES ES EL QUE ME HA IMPEDIDO REUNIR EL MATERIAL QUE TENGO EN MI DISCO DURO -NI HABLAR DE LOS ESPERPÉNTICOS ALTEROS DE MANUSCRITOS. NO HAY NINGÚN LIBRO PORQUE NO HE ORGANIZADO EL MATERIAL PARA LLEVARLO A CUALQUIER EDITOR -BIEN PUDIERA SER QUE LO RECHAZARAN, PERO NO HE LLEGADO A TAN AMARGO TRAGO QUE, AÑOS ANTES, ME HABRÍA PARECIDO PEOR QUE LA SOCRÁTICA CICUTA. TAMPOCO ME LO HAN PEDIDO, TODO SEA DICHO.

DE LO QUE PASARÁ DENTRO DE DIEZ SEGUNDOS NADA PUEDO DECIR: LO QUE AQUÍ Y EN OTROS SITIOS DE LA RED SE LEE ES LO QUE HAY, MÁS ALGUNAS COSAS EN IMPRESOS DICHOS Y SALVOS. Y HABRÁ LO QUE VAYA SUBIENDO CONFORME EL INCREÍBLE DIOS ME DÉ LICENCIA.

POCO GALLARDO SERÍA POR MI PARTE NO REFERIR EL DOCUMENTO QUE CONTIENE LAS RAZONES PRIMAS Y PRIMERAS DE TODO CUANTO AQUÍ HE EXPUESTO, ASÍ QUE TE INVITO A ECHARLE UN OJO AL POST http://mamonges.blogspot.com/2008/03/renuncia-y-razones.html.

24 de marzo de 2008

Las guerrillas en LA y las mentiras a modo

Para leer este post es necesario referir la colaboración (en El País del día de hoy) que le da origen:

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Robin/Hood/Pablo/Escobar/elppgl/20080324elpepiopi_12/Tes

El autor es Joaquín Villalobos, exguerrillero salvadoreño. Con perdón de quienes pudieran leer esto -y con cierta esperanza de que les interese-, en adelante me dirijo a él.


Sepa, señor Villalobos, que -perteneciente a esa raza llamada "exilio español"- he vivido en México casi toda mi vida y desde este país le escribo.

Lamento que su columna en El País no presente un espacio de réplica, pero siempre cabe la oción de convidarlo a debatir seriamente, en estas páginas o en el foro de su preferencia. Y le ruego que no me descalifique de antemano: no soy un fanático de nada y, precisamente por eso -sí, precisamente por eso- es que me ha disgustado tanto el artículo que refiero en el encabezado.

Aquí en México conocí a los exiliados de toda América Latina (lea usted con atención: también conocí exiliados cubanos e hice amistad con algunos de ellos). Quizá usted -que se muestra tan raquíticamente informado acerca de ciertas cosas- al menos sabe que todos los exilios encontraron acogida precisamente en México y en Madrid (algunos, siempre menos, en Roma y Londres), y que en estas ciudades pudimos enterarnos, quienes lo quisimos, de sus razones. Así pues, tuvimos por suerte enterarnos de lo que pasaba en El Salvador, que es su país, Sr. Villalobos: leímos a Roque Dalton, nos horrorizamos con el brutal y "ejemplar" asesinato de Monseñor Arnulfo Romero y aprendimos a respetar la memoria y la signifación de Farabundo Martí (usted, supongo, estuvo en las filas del Frente Farabundo martí de Liberación Nacional, FFMLN).

Nos confía, Sr. Villalobos, que temía envejecer como guerrillero (¿no será que envejeció, ética y moralmente al menos, cuando dejó la guerrilla?), sin embargo tal vez tiene reminiscencias acústicas que le mueven a alguna emoción al escuchar aquello que decía:

"Dicen que dicen que vieron pasar
a Farabundo Martí..."

Supongo, me permito suponer, que no le es indiferente Mejía Godoy, aunque no fuera salvadoreño.

Señor Villalobos. Habemos quienes vamos envejeciendo sin razones para avergonzarnos; izquierdistas que sin fanatismo (con un romanticismo anémico y senil que ya apenas alcanza para ser socialdemócratas y votar PSOE en España y PRD en México) nos molestamos en admirar aún hoy a quienes lucharon y estuvieron dispuesto a morir o envejecer sin perder el Norte. Usted se ostenta exguerrillero, pero ¿acaso entonces -hablo de 1980 por ejemplo- no le significa nada aquello de "¡Patria o muerte!" o eso otro de "¡Hasta la Victoria Siempre!"?

En algún momento, señor Villalobos, usted olvidó por qué diablos se coge un fusil y se va uno a la selva: Usted asegura -y aquí empiezo a tocar el punto nodal de nuestro diferendo- que las guerrillas latinoamericanas surgieron para conbatir a las dictaduras (por cierto que para usted "americano" significa ""estadounidense", a su artículo lo remito y no sé qué es un latinoestadounidense, pero intuyo que tal vez son esos mexicanos o salvadoreños que huyendo de la miseria mueren asesinados por cowboys miserables en Nuevo México o Arizona). Se equivoca de forma tan extrema que enreda su propia biografía: Las guerrillas, Sr. Villalobos, surgieron porque la gente moría de hambre, no porque hubiera o no hubiera votaciones cada cuatro o seis años. Y yo le pregunto a usted si la lucha de Farabundo Martí ha culminado: ¿es que ya no hay hambre y carencias inhumanas en "El Pulgarcito de América"? ¿Y qué me dice usted de las guerrillas urbanas del Uruguay (Los Tupamaros) y de la Argentina (Los Montoneros) surgidas antes de las dictaduras respectivas pero ante gobiernos igualemente autoritarios e indiferentes a la miseria de los pueblos?

Usted, Sr. Villalobos, no envejeció como guerrillero: envejeció como solapador de lo que alguna vez combatió, que ahí sigue pero que ya no parece importarle.

Usted miente acerca de México y en particular de la izquierda mexicana. ¿Es que, según usted, el Sub Marcos es algo más que un fantoche? Detesto la soberbia del Sr. Garzón pero no comparto la candidez del Maestro Saramago. No juguemos con el dolor de la gente: la verdadera izquierda de México o de Europa repudia el terrorismo y los actos execrables de las FARC... Pero usted, Villalobos, habla de izquierdas fanáticas y que confían en los asesinos en nuestros países. Su discurso se parece más al del Sr. Rajoy que al de cualquier exguerrillero que no se haya entregado a "los americanos" (sabemos -usted lo documenta también en su artículo- que venderse a la CIA ha sido un gran negocio para muchos, entre los que destaca el Edén Pastora).

Y, finalmente, Villalobos, usted miente acerca de las FARC: no enfrentan a democracia alguna sino a un narcogobierno que ha perdido la cuenta de los desaparecidos y encarcelados injustamente (no defiendo a las FARC, haga favor de no desviar el hilo: las repudio como a tanto azote que sufre el pueblo colombiano, y uno de esos azotes, la calamidad mayor, es precisamente lo que usted omite criticar haciendo gala de una hipocresía indigna de quien alguna vez haya creído seriamente en cualquier forma de justicia). Usted escribió "EL PROBLEMA NO SON LOS GOBIERNOS, SINO LAS FARC" y con esa frase, Sr. Villalobos, usted se suicida intelecualmente, porque las FARC SÍ SON UN PROBLEMA TERRIBLE, PERO TAMBIÉN LOS GOBIERNOS LO SON... Y DÓNDE ESTÁ LA CAUSA Y DÓNDE LA CONSECUENCIA ES UN TEMA FILOSÓFICO QUE USTED OPTA POR EVADIR PORQUE SABE MUY BIEN QUE LOS PUEBLOS SON COMO ANIMALES ACORRALADOS POR SUS CAZADORES y a Usted, como a tantos derrotados espirituales, no le gusta confesar esos saberes que obligan a cambiar el ordenador por una granada de mano.

Los gobiernos colombianos, señor, se han interesado en combatir al M19 y a las FARC al tiempo que se declaran a las órdenes yanquis para sobrellevar el problema (tan conveniente para ambas economías) del narcotráfico. Sí, señor: a Uribe le parece poca cosa entrar al Ecuador y hacer una escaramuza donde, por cierto, murieron 5 mexicanos inocentes. No podía ser distinto: Uribe quisiera que entraran los yanquis a Colombia como lo hizo él en un país vecino y mataran a todos los enemigos de su clase social que no es otra que la de los narcopolíticos, que a usted le parecen mejores o más tolerables que los criminales de las FARC.

Lo invito a responderme, Sr. Villalobos. Lo invito a debatir. Y lo invito a no engañar a los lectores españoles (y de todo el mundo, porque esto es Internet) con verdades a medias y mentiras completas.

Miguelángel Díazmonges de la Escosura
mamonges@gmail.com

1 de marzo de 2008

RENUNCIA Y RAZONES


Reproduzco mi renuncia al suplemento sábado en 1999. Las razones quedan en ella expuestas y bien se ve que no es precisamente al GRAN SUPLEMENTO a lo que renuncio, sino a mucha vanidad y sobrada mierda.

El recoger la renuncia en este blog sea también un refrendo a mi amistad (hermandad filial y mucho más) viva y activa con el MAESTRO HUBERTO BATIS, a quien tantos hubiesen querido entender, borrar o relegar al imposible olvido. Ya se le agradecerá lo hecho, que no es poco.

Suplemento sábado
Sección Correspondencia
Julio de 1999


Querido Huberto:


“Polvo serán, mas polvo enamorado.”
F. de Q.y V.


Me ha sido difícil imponerme dejar de escribir En el retrete del mosto. Hace tiempo que perdió su sentido original y hace unos meses que dejó de ser una válvula de escape para mí. Yo te había dicho que “voy en tu barco hasta el naufragio” y así es; mas convendrás conmigo en que se puede ir en un barco sin ser tripulante. No me interesa escribir periódicamente para ninguna otra publicación (sólo lo hago para la revista Imprenta del IPN, que dirige nuestro amigo común César Benítez, y si llegara a publicar en otro medio sería a cambio de muy buena paga y compatibilidad ideológica y moral). Si sábado ha mejorado o empeorado es algo que no me pregunto, sólo sé que ha cambiado y que la interactividad que me fascinaba ya no existe; tampoco hay retroalimentación sino vaga e indecisa… Culpa de todos.


Mi sitio, sin embargo, sigue siendo sábado. Sólo me es imposible continuar semana tras semana mintiéndote, mintiendo a los lectores y mintiéndome a mí. Hasta hoy la verdad se ha impuesto, pero Alonso Quijano agoniza arrepentido frente al llamado quijotesco de Sancho. La obligación se ha apropiado de lo que era –más que cualquier otra cosa— desplante permanente de LIBERTAD. En el retrete del mosto empieza a sentirse encadenado: eso niega su razón de ser.


Estos son asuntos que se meditan lentamente y sólo se manifiestan con claridad de pronto. Ayer encontré un fax que me envió –por año nuevo, unos días antes de morir repentinamente— Jaime Pastor. En el último párrafo dice: “Creo que ganamos muchas cosas entre nosotros este año, pero sobre todo en el idioma de la fraternidad. La amistad sincera es el único vehículo que tenemos a la mano para acceder a un plano mucho más humano. Y por ella es que quise desearles los mejores frutos (a Susana, Álvaro Cristóbal y yo: Daniela Andalucía no había nacido). Cuídense mucho, mutuamente. Espero verlos pronto con todo y retoño. Mi madre les manda saludos también.” Me conmovió en lo más íntimo y me reveló lo que ha hecho el tiempo; lo que su transcurso dejó atrás sin toques de alarma ni desesperados gritos de auxilio: entre murmullos.


Independientemente de lo mucho que, a través de ti, unomásuno y sábado me han dado durante 10 años, En el retrete del mosto me dio 4 años de permanencia y libertad de expresión (170 entregas, por lo menos 340 cuartillas, más abundantes desolladas); durante los últimos años tuve un refugio seguro en la página central non; recibí halagos y muestras de afecto tanto en las páginas del suplemento como en el correo electrónico y en encuentros casuales; recibí ataques de los que siempre aprendí algo aunque no siempre lo que pretendían inculcarme; viví el vértigo exquisito de ser “ave de tempestades” y centro de polémicas; conseguí que mi nombre sea conocido en algunos círculos (casi siempre con odio, que es la mejor forma de hacerse inolvidable); convertí nuestra amistad en hermandad y nuestra mutua empatía en compromiso; hice amigos muy queridos, como el gran Filiberto y como el entrañable y doloroso Jaime Pastor.


Así, imposible decir adiós a sábado, al que sigo viendo como la casona familiar a la que se suele ir de visita y es posible regresar a vivir en ella. Que nadie se confunda: tú y yo no hemos reñido, somos amigos y considero que en el plano literario casi te debo tanto a tí como a mi pluma. Los que se niegan a apreciarte en toda tu magnitud, como editor y maestro, no son sino mercaderes que no merecen ni la saliva que se gasta en nombrarlos (Dostoievski). En cuanto a tus dimensiones humanas, los que te conocemos las llevamos como un tesoro emotivo, espiritual e intelectual invaluable. Es otro punto en el que quiero disipar toda confusión posible: el último culpable del cambio que me hace retirarme al desierto eres tú. México ha cambiado; los suplementos culturales van desapareciendo o volviéndose una farsa que alimenta a las revistas (Altamirano le grita a nuestros intelectuales si no se dan cuenta de cómo están abandonando los ríos, de cuánto están dejando perder en la confusión de una época difícil de comprender, llena de fenómenos difíciles, cuan dignos, de analizar); unomásuno ha cambiado y, sobre todo, yo y mi circunstancia hemos cambiado. No quiero decir ni que hayas dejado de reinar en tu imperio ni que yo haya negociado un ápice de mis pasiones o mi constante preocupación por el trasunto literario de un mundo que me disgusta y amo. En las condiciones dichas, creo ser fiel a mi compromiso de ir contigo en las malas tanto como fui en las buenas. No me interesa, en absoluto, quitarme el estigma de “escudero de Batis”: es uno de mis más preciosos documentos de identidad. Pocos saben lo mucho que mi corazón, mi mente y mi actitud intelectual te deben.


Estaremos de acuerdo, también, en que no sólo tú importas: sé que tengo lectores que quizá extrañarán mi colaboración semanal. Hacia ellos esto es un acto de lealtad tanto como hacia ti y hacia mí: En el retrete del mosto ya no puede seguir existiendo honestamente. Acaso de vez en cuando escribiré un retrete destinado al disco duro de mi computadora. Mi pasión es escribir, no publicar. De hecho desdeño un tanto la publicación de mi literatura en una época en que la literatura de mayor aceptación entre editores y críticos es contraria a la mía. México mismo, así, no me interesa para publicar, cosa que escribo con dolor. La moda pasará más temprano que tarde, entonces vendrá mi turno; entretanto, no quiero ser parte de la tarima en la que se contonean las bataclanas en boga: soy moralista y cristiano, ambas cosas me hacen confiar en el tiempo y la espera. Dar al tiempo el tiempo, mucho o poco, que requiera es mi estrategia para volver a publicar; y esto será –si te parece— en las páginas de sábado.


Sobrevuelo el velamen que gobiernas. Al fin, viejo capitán, has hecho lo debido para salvar tu embarcación, de modo que no habrá naufragio. Pero la nueva ruta no es la mía.


Con viril amor:


Miguelángel Díaz Monges, julio del 99.

2 de febrero de 2008

DE ESTAS LARGAS AUSENCIAS

FOTO: JUAN JOSÉ ARREOLA.

DE ESTAS LARGAS AUSENCIAS
Miguelángel Díaz Monges ©MDM

No sé si estoy de vuelta, sólo sé que aquí estoy y que me gustaría quedarme.

El impulso consumado de explicar lo obvio es un ejercicio de ablación íntima que sólo sirve para estar presente cuando se está ausente. Por eso -quizá sólo por eso- escribo estos pocos párrafos.

Cuando la palabra es inteligible, interesante e inteligente no necesita de notas al pie. Tampoco hay por qué escribir lo que ya ha sido escrito de mucha mejor forma que la que uno conseguiría.

¿El resto? Una introducción clásica para unas cuantas letras y al fin la puñeta reflexiva que no añade nada ni debería estar ahí:

Juan José Arreola no es ni el más famoso, ni el mejor leído, ni el más vendido de los escritores mexicanos. Pero sí es el máximo, acaso sólo superado por el Octavio Paz poeta y por Juan Rulfo -el también jalisquillo y también fallecido autor de sólo dos libros.

Juan José Arreola escribió, ya rumbo al final de su intensa vida:

"Una última confesión melancólica. No he tenido tiempo de ejercer la literatura. Pero he dedicado todas las horas posibles para amarla."

Palabras que con una pizca más de talento y unas cuantas décadas de antelación pude haber escrito yo.

1 de febrero de 2008

MÉXICO DESPOJADO: EL DIABLO Y LOS VENEROS DE PETRÓLEO

MÉXICO DESPOJADO: EL DIABLO Y LOS VENEROS DE PETRÓLEO
Miguelángel Díaz Monges ©MDM

Cada país su historia y cada hombre su biografía. Lo que vale para uno no vale para otro, etcétera. Así como el “presente de pretéritos” –como le denominaría Agustín de Hipona- de México hace por lo menos inaceptable la reprivatización del petróleo, el “presente de pretéritos” en mí hace impensable que me calle. Y no sólo el “presente de pretéritos” sino lo que este amado país es y puede ser, y lo que yo soy… lo que soy pese a tantas desilusiones, tantos “muros caídos”, tantas mediasuelas en mi espíritu, mis emociones, mi pensamiento y mis datos existenciales.

Tal, pues, que sin alharaca consigno lo que pienso.

Un momento clave para la comprensión de México es la expropiación petrolera que llevó a cabo el general Lázaro Cárdenas -sí, el mismo que gritó en 1939 “¡Vengan barcos cargados de españoles!”. Los yacimientos de petróleo -el poeta Ramón López Velarde escribió en su extraordinario Suave Patria: “El Niño Dios te escrituró un establo, y los veneros de petróleo El Diablo”-, su explotación y todos los procesos relacionados hasta su comercialización son, desde entonces, el único patrimonio que se reservó un país en el que las administraciones irresponsables y el Estado semidictatorial lo perdieron todo en apuestas tan viciosas como insensatas.

Ahora llega el Liberalismo con sus siete hileras de dientes por delante y se vale de un presidente que lo es de forma fraudulenta y nunca gozó de apoyo mayoritario para enajenar actividades estratégicas relacionadas con el petróleo y cuya implementación devendría ineludiblemente en que dicho bien nacional sólo lo fuera de jure, pues de facto mandarían quienes adquirieran el poder sobre los beneficios que da el “oro negro”.

A nadie llama la atención –es mi esperanza- que sean los países petroleros los que están en la mira belicosa y violenta de los gobernantes gringos y sus compinches europeos: Medio Oriente, Irak, Irán, Venezuela… A nadie sorprenda, así, que México empiece a ocupar primeras planas de los diarios y no precisamente por su inigualable riqueza cultural y demás virtudes.

No será fácil para el pulpo globalizador ni para el gobierno fársico, pero quien sufrirá más –como siempre- será el pueblo, que no está dispuesto –y bien claro lo ha dejado- a permitir este despojo que significa entregar su patrimonio junto con su dignidad más elemental y su esperanza de vida: El FAP sólo es un grupo –grande, pero sólo un grupo- decidido a impedir la reforma energética actual. También están por ello las guerrillas –que no son esos embelecos tipo el EZLN y el Sub Marcos- que no son pocas ni son débiles. Y también el “México bárbaro” –Martín Luis Guzmán dixit- que parece dormido y en cualquier momento despertará porque no hay pueblo que encaje dormido tanto daño como el que los gobiernos más recientes, de la mano del liberalismo y el TLCAM, han inflingido a este fiero adalid disfrazado de indio dormido bajo un sombrero.

Lo que escribo ahora está lleno de aristas por suavizar o matizar y datos a completar y sustentar, pero no me interesa hacerlo. Sólo me importa –porque mi egoísmo vigila preponderantemente mi salud ética- consignar mi preocupación, mi enfado y mi rechazo a la nueva tentativa de los chulos gubernamentales.

Y mi solidaridad con México también.

Durante el imperio de Napoléon III, tiempo en que México sufría la intervención francesa y Víctor Hugo el exilio, el extraordinario escritor francés emitió una proclama que tenía por objeto manifestarle a Benito Juárez su apoyo y adhesión al gobierno republicano:

"¡Mexicanos! Tenéis la razón y yo estoy con vosotros . Podéis contar con mi apoyo. Y habéis de saber que no es Francia quien os hace la guerra, es el Imperio. Estoy de veras con vosotros porque todos estamos frente al Imperio; vosotros en México y yo en Europa. Vosotros en la patria y yo en el destierro. Combatid, luchad, sed terribles y si creéis que mi nombre vale para algo, servíos de él. ¡Apuntad a ese hombre en la cabeza y que la bala que lo mate sea vuestra libertad! ¡Valientes hombres de México! Resistid a la perfidia y a la traición. Y si lo hacéis, venceréis. Pero sabed que vencedores o vencidos, Francia será siempre vuestra hermana, hermana en vuestra gloria como en vuestra desgracia. Yo, por mi parte, envío a los vencedores mexicanos mi fraternidad de ciudadano libre; y si vencidos, mi fraternidad de proscrito."

Con derecho o no, con estatura o no, hoy hago mías estas palabras Hugo.

28 de enero de 2008

EL COBRO DEL IBA

EL COBRO DEL IBA
Miguelángel Díaz Monges ©MDM

Lo que yo voy a hacer es a cobrar el IBA. No el IVA que con ése ya nos tienen fritos a todos 8a menos que estemos entre los que no lo pagan porque tienen más dinero que los que sí lo pagan o porque tienen menos que los que sí lo pagan, etc.

Voy a cobrar el IBA, y a ver si no me véis en limusina y tal en menos que canta un gallo.

Será algo así como el Impuesto al Bocón Apañado. Ya sabéis: "iba a llamarte", "iba a hacer tal cosa", "iba a invitarte", "iba a ir"... Cobrar el IBA: ¿Algún asesor jurídico que me ayude a implementarlo? Quizá hubiese bastado con el carné del PSOE que iba a tramitar antes de las Generales (y eso que voy IU, pero el voto útil y tal... Pobre Llamazares, es que me da una grima... vamos, que casi lo que Anguita).

Por cierto, yo no iba a escribir esto último, pero a lo hecho pecho. Y lo iba a borrar pero me lo impide la influencia (mal asimilada, es cierto) de Henry Miller.

Poneros listos: si no queréis pagarme el IBA haced caso a Adidas y Just do it.

Adeu... (qué tonttería he escrito, mare mía)

18 de enero de 2008

'El Vasco' Aguirre en México: alegoría de un país autófago

Publicado en La Vanguardia de Catalunya el 13 de agosto de 2008

'EL VASCO' AGUIRRE EN MÉXICO: ALEGORÍA DE UN PAÍS AUTÓFAGO

Miguelángel Díaz Monges ©MDM

El mexicano es más o menos tan comprensible como, según la tradición machista, lo son las mujeres. Y esto aplica de forma muy especial para el tema del nacionalismo, que, como suele suceder en los lugares sin esperanza, se vuelca con particular intensidad en el deporte y sobre todo en el fútbol.

El mexicano se rinde obsequiosamente al enemigo al que ha de matar por la espalda, con palabras, puñales o pistolas. Y no hay mayor enemigo del mexicano que el propio mexicano triunfador. Un vistazo ramplón llamaría envidia al fenómeno, pero es más amargo: un mexicano que destaca espeta a la cara de los demás que no existe mal fario alguno y que es posible hacer grandes cosas "pese a todo".

En el deporte, pues, a lo largo de varias décadas hemos visto a las masas crear ídolos fabulosos sólo para después aniquilarlos: el pelotero Fernando Valenzuela, el boxeador Julio César Chávez o la velocista Ana Gabriela Guevara sólo son ejemplos bastante notables. Hugo Sánchez se cuece aparte y está claro que nunca ha estado por la labor de despertar simpatías personales.

Sólo mediante el preámbulo anterior es entendible la indiferencia actual hacia Javier Aguirre y sus Colchoneros: estadios que se llenan en partidos infumables ahora quedan a la mitad. Los diarios deportivos se ocupan de los chollos más insulsos y cuelan por ahí mezquinas notas acerca de 'El Vasco'.

Pero el tema no surge hoy: cuando se le otorgó el Premio Nacional del Deporte se enteraron él y los federados porque la prensa y el público como quien oye llover. Y sin embargo el caso de Aguirre tiene una explicación que para otros personajes no existe.

Mexicanos devorados por mexicanos
Un pequeño repaso en el tiempo nos dice que México entero se hizo madridista (del Real) cuando Hugo era Hugoool. Después hubo un periodo de total indiferencia hacia la liga española hasta que Rafa Márquez generó una fiebre culé con esa extraordinaria Champions de París. Con los ojos (y las televisoras) nuevamente en la liga española, la afición se dispersó entre diversos equipos y no faltó quien se hiciera fanático del Depor gracias a la simpatía de Guardado y, por supuesto, a la proverbial antipatía que provoca el engreimiento del defensa del Barça, pero sobre todo porque Giovanni no fue bien aceptado por el Camp Nou y esas cosas no las perdona el mexicano: la historia de México ofrece pruebas irrefutables de que el mexicano sólo puede ser devorado por mexicanos; que es plato de consumo interno, vamos, ¡cuánto peor si son "gachupines" quienes vuelven a cargarse a Moctezuma! Pero de afición para el Osasuna antes y ahora para el Atleti rien de rien.

Detalle nada despreciable es que hacia Maxi Rodríguez no hay especial aborrecimiento, pese a ser argentino (lo que en México es pecado) y pese al gol prodigioso con que dio cuenta de México en el mundial de Alemania 2006.

El problema entonces, al parecer, es que 'El Vasco' Aguirre ha entrado a la conocida e irreversible etapa de enlatado, con lo que puede irse haciendo la mortaja, pues se le ha puesto la cara como de taquiza para las mazas. Y para guisarlo están, como siempre, las televisoras. A conciencia o no, Javier echó tierra sobre sus logros y su admirable representación de México en España mediante unas pocas decisiones y circunstancias: la primera de ellas ser hijo de españoles (vasco de padre y madre), la segunda haber negociado con el Osasuna mientras dirigía al seleccionado nacional durante el Mundial de Corea-Japón (nadie recuerda que a esa selección se le llamó para sacar las patatas del fuego y que dio cátedra de ética y estrategia) y finalmente haber rechazado (porque tenía contrato con el Atleti y se le renovó) dirigir nuevamente a una selección mexicana de la que ya le habían cesado antes y de la que apartaron a Hugo Sánchez y al magnífico Chucho Ramírez sin argumento razonable alguno (perdone el lector este nuevo paréntesis: ahora el seleccionador es Ericsson, el sueco de los palmarés incontables que ni conoce México, ni habla español y que realizó la proeza de dejar fuera de la Euro a Inglaterra, ¡casi na"!).

Por eso es que aquí en México pareciera que el Atleti no ha venido. Estadios, ya lo decía, a medio llenar y no precisamente por aficionados que respeten a Aguirre.

Oídos sordos
Total que, al parecer, 'El Vasco' está destinado a los pañuelos blancos: los ve en México y los ve en el Calderón. Y sin embargo persevera y alcanza: Osasuna libre del descenso y después en UEFA, Atleti ayer en UEFA y ahora en Champions sin previa, cosas que no conseguía nadie desde tiempos de Maricastaña. Aguirre hace lo suyo con los oídos encerados, pues peores son las silbatinas que el canto de las sirenas (este al menos es bello) y lejos de casa: mexicano al fin, siempre un poco desterrado.

Como en las buenas novelas hay que buscarse un final con trenza: 'El Vasco' es un tío listo y estoy seguro de que no habría aceptado la selección mexicana aunque el Atleti lo hubiese echado, pues sabe que todo lo que le aguardaba aquí eran lobos hambrientos. Y así, como todo mexicano que quiera trabajar en paz y conseguir sus metas, Aguirre no tiene planes de volver a México salvo con billete de vuelta a Madrid. Por eso rechazó la oferta y en este caso sí está claro que el huevo fue antes que la gallina.

¡Triste alegoría mexicana! Y lo peor es que también la esperanza vio pañuelos blancos, escuchó silbatinas y se largó para siempre... desesperanzada.