"Una última confesión melancólica. No he tenido tiempo de ejercer la literatura. Pero he dedicado todas las horas posibles para amarla." –Juan José Arreola

21 de marzo de 2013

HERENCIA

HERENCIA

Para Pablo Soler

Hace muchos poetas

Hubo algo llamado poesía

Hay serios testimonios

Heroicas leyendas y monarcas

Hierro, rebaba. Dioses

Heterodoxos, ortodoxos, mixtos

Hombres comunes que versificaron

Hermosa baba de amanerados

Hembras rebeldes con sabor a pene

Hogares pulcros mustios

Habitación impúdica

Hoguera en composta

Herejía sin dios ni inquisidores

Hojas, ojos, ojeras

Hojas secas resecas

Herrumbre y rebaba. ¡Poesía!

Hache muda cantada por poetas

Historia y carcoma

Hoy ruinosa nostalgia

Heces petrificadas

3 de enero de 2013

"El arte de la minucia", por Guillermo Vega Zaragoza. Reseña de "Notas de Desencanto y Otras Virtudes"

"El arte de la minucia"
Guillermo Vega Zaragoza.

(Esta reseña de Notas de Desencanto y Otras Virtudes fue publicada en la Revista de la Universidad de México, núm. 106, diciembre 2012.)

Dicen que Buffon dijo “el estilo es el hombre”, y mientras disfrutaba la lectura de Notas de desencanto y otras virtudes de Miguelángel Díaz Monges (México, 1965), pensé que habría que ajustar la máxima a “el estilo es el ensayista”, pero entonces habría que definir primero qué es el estilo y luego qué es el ensayo y luego si estos treinta y siete textos son ensayos, crónicas, cuentos, memorias, diatribas o qué diablos.
Pero luego pensé que nada de eso era importante, que lo conducente era dejarse sorprender por la pluma de Díaz Monges, un observador incisivo y un prosista clásico que maneja el lenguaje a su antojo, lo hace como quiere, lo seduce, lo cachondea, lo madrea, lo apapacha, todo eso con el avieso objetivo de sorprender y zarandear al lector, sin consecuentarlo ni darle por su lado, sino increparlo, incomodarlo, recetarle un par de bofetones en cada uno de los textos que conforman este volumen misceláneo, que según uno se ha enterado, llevó más de veinte años en conformarse como libro, que casi todos los escritos anduvieran por ahí desperdigados en la infinidad de diarios, revistas y suplementos en los que Díaz Monges ha colaborado a lo largo de su ya amplia carrera escritural, desde los tiempos de aquel ya mítico suplemento sábado de unomásuno que dirigía Huberto Batis (saludos, maestro) , con la columna llamada “En el Retrete del Mosto”, donde no dejaba títere con cabeza para cebarse en todo espécimen de la fauna literaria de entonces (y que sigue ahora, no se vaya a pensar que se ha extinguido).
Pues algo así se encuentra uno en muchos de los textos de este libro que, ya se dijo, es una caja de sorpresas, donde el estilo es el cronista y el cronista se vuelve autor y personaje, que se disfraza primero de asiduo parroquiano de café (que no “cliente”, ésos son los que ahora apuran brebajes inmundos en los Starbucks) que se obsesiona con todo y con nada (“La gente no entiende las pequeñas manías de uno”, se lamenta en alguna ocasión), para luego pasar como si maldita la cosa a recetarle a uno ensayos literarios tan espléndidos como “Melville y Kafka; Bartleby y su jefe”, donde desmenuza las similitudes del antihéroe melvilleano y los personajes del praguense.
O darle una zarandeada a la “generación que no” en “Epítome del desencanto”, sí, ésta a la que pertenecemos los que rondamos hoy entre los cuarenta y cincuenta años, que queríamos cambiar el mundo, creíamos en las utopías que nos heredaron nuestros padres, y terminamos por dejárselo peor a la generación de jóvenes de hoy que salen a las calles e inundan las redes sociales con su esperanzado entusiasmo en que ellos sí podrán cambiar algo.
O asombrarnos con breves textos de extraordinaria belleza y sensibilidad, como “Tan sencillo”, donde revela su talante de poeta, aunque él mismo no se asuma como tal: “Porque la silueta del pez se parece a la cadera de mi amada… porque en la superficie del agua estancada en la fuente juegan damas chinas las hojas caídas de los árboles…”.
O miniensayos reflexivos que uno deja tasajeados de tanto subrayarlos porque cada frase es un aforismo que vale la pena ser twitteado, como se dice ahora, o posteado en el muro del Facebook: “La democracia es la sumatoria de las fuerzas de la incapacidad para mandarse solo. Nadie se manda a sí mismo: los idiotas porque no saben dar órdenes y los soberbios porque no aceptamos órdenes”.
O esas cápsulas memoriosas en las que recuerda al ogro en su laberinto de periódico que es Huberto Batis (saludos otra vez, maestro), generoso y genial director del mejor suplemento cultural de la segunda mitad del siglo XX mexicano, las andanzas por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, las mujeres bellas que nunca fueron y los amigos que decepcionaron, la inclemente crítica de todos y de sí mismo (porque aquel crítico de sus pares que no empieza por sí mismo es un farsante y merece ser lapidado sin clemencia).
En fin, que todo eso y más se encuentra uno como lector de este libro único e inclasificable, como aquellos que disfrutaba armar Julio Cortázar: fragmentario, juguetón, libérrimo, que sin embargo conserva una unidad, una cohesión, basada precisamente en la calidad de la pluma, en la tersura de la prosa, en la inteligencia del autor, en el hombre, pues, que es el estilo, ¿o cómo era que dicen que decía Buffon?

Miguelángel Díaz Monges, Notas de desencanto y otras virtudes, Fundación Cultural Samperio /Deletérea, México, 2011, 202 pp.

Entrevista a Miguelángel Díaz Monges por Guillermo Vega Zaragoza

ENTREVISTA A MIGUELÁNGEL DÍAZ MONGES, POR GUILLERMO VEGA ZARAGOZA

Video Entrevista dividida en dos partes que me hizo Guillermo Vega Zaragoza para la Revista de la Universidad de México, núm 106, diciembre de 1012.

Desde su alojamiento en You Tube:

Parte 1
 
Parte 2

"NOTAS DE DESENCANTO Y OTRAS VIRTUDES", por Gonzalo Valdés Medellín

NOTAS DE DESENCANTO Y OTRAS VIRTUDES
Gonzalo Valdés Medellín
(Esta opinión fue publicada en Cultura en México, Revista Siempre!, el 22/12/12)

A Araceli Monges

Escritor de pura cepa, que colinda entre las vertientes de la literatura fantástica y la autobiografía descarnada —y descarada—, Miguelángel Díaz Monges (Ciudad de México, 1965) entrega un libro para goce del lector sofisticado, el que sabe apreciar y saborear la buena prosa, el estilo caballeresco, la elegancia mundana y sibarita. Varios textos que congrega Díaz Monges bajo el título de Notas de desencanto y otras virtudes, hablan de un escritor ocupado por la forma y preocupado por el contexto en que crea y recrea sus historias.
Historias siempre amables, como buen autobiógrafo, pero incisivamente punzantes en sus resultados ulteriores, porque la experiencia autobiográfica se torna también autoescarnio. Proveniente del grupo de escritores formados por el maestro Huberto Batis en el suplemento Sábado de unomásuno, Díaz Monges no puede evitar cierto tono melancólico de aquellos tiempos de transgresión y desdoro que marcaron —en unos para bien, en otros para mal— las voces que se levantaban enfáticas para hacer de la cultura en México un organismo viviente, desmitificador, crítico, corrosivo, propulsor siempre de otras maneras de entender el arte y la literatura.
Muchos de los textos aquí reunidos destacan por su fuerza discursiva y penetración argumental. Y en “Epítome del desencanto”, el escritor llega a una magistral transgresión de sí mismo como ente histórico inmerso en una generación a la que los azares del destino abismaron en la depresión cuasi colectiva (o grupal), de golpe y porrazo, después de ser una generación combativa, esclarecedora y denunciante de las frivolidades y simplezas que después imperarían en la cultura nacional, haciendo a un lado a todos aquellos escritores “políticamente incorrectos”.
Y dice Monges: “Los seis años de la bufonada foxista fueron un monumento a la miopía…”. De aquí en adelante, el lector inferirá lo que dicho texto contiene. La gran mayoría de estas Notas… son seductoras, en total presteza, como “Salvo Cortázar” y “Gente carca y viciosa”, entre los que mayor vuelo narrativo poseen, pero descuellan con gran impacto artesanal los cuentos fantásticos “El libro que no” y “Error de Varennes”, redondos y consubstanciales, que revelan la madurez creativa de un autor que sabe jugar con tiempo, espacio y locura. Por su estilo de desparpajo periodístico, atrae mucho también “Tres afrentas sufrí y por eso te amé. (Cápsulas memoriosas para celebrar los primeros veinte años del suplemento Sábado)”, y por cómo integra Díaz Monges la vivencialidad particular, íntima, con el relato sucinto de su ingreso al grupo de escritores y periodistas capitaneados por Huberto Batis en Sábado, así como por el seguimiento de la solidificación amistosa entre el escritor y el “legendario” (como lo denomina Díaz Monges) editor y maestro.
La escritura de Miguelángel Díaz Monges es impecable, como impecable es la edición de estas Notas de desencanto y otras virtudes, libro de un autor que escribe con esa pasión que hace tiempo ha abandonado a los escritores mexicanos en aras de la fama postiza y/o de la contienda mercachiflera. 
A manera de postfacio, Guillermo Samperio acomete un breve, aunque agudo análisis del libro en donde asienta que este volumen, amén de “propositivo, es divertido, puntilloso, medio descarado y necesario para el ambiente literario mexica”.
El caso es que se trata de una lectura ampliamente recomendable por su espléndida factura en idioma castellano, pero sobre todo, porque vemos en estas Notas… no sólo desencanto, sino buena, estupenda literatura; y, ante todo, porque atestiguamos la gran virtud de Miguelángel Díaz Monges de ser escritor de orgánica memoria… como para retrotraernos a la “sabia virtud de conocer el tiempo”, aquella a la que cantó el viejo poeta Renato Leduc.

Miguelángel Díaz Monges, Notas de desencanto y otras virtudes. Deletérea, México, 2011; 204 pp.

31 de diciembre de 2012

Lacrimosa. Un cuento a vuelapluma hecho en Tuíter.

LACRIMOSA
Miguelángel Díaz Monges
Lloraba todo el tiempo. De tanto y por tanto que cada ojo dejaba escurrir lágrimas de diferentes génesis.
Vio a neurólogos, psiquiatras, psicólogos, curas, rectores espirituales de todos los credos. Nadie le dijo esas dos palabras "estás triste".
Cuando fue amada dijo no al hombre y al amor. No, no dijo no. Dijo, fatalmente, "estoy triste".
Encerrada en su medina de tristeza era dichosa. Ahí se refugió hasta que perdió todo rastro de cordura. Entonces olvidó que estaba triste.
Y salió de su encierro. Por donde pasaba nacían flores de diversos aromas, regadas por los manantiales de llantos discrepantes de sus ojos.
Fue temida, detenida, juzgada y declarada demente y posesa. Lloraba sin saber que el llanto es malo. ¡El líquido de que abrevó toda su vida!
Murió torturada y humillada. Sin rabia, con dolor. Sin tristeza, con lágrimas. Llanto desorbitado que anegó y dio flores donde cayó exánime.

2 de noviembre de 2012

Noviembre

Yo no tengo talento para escribir esas cosas que tanto les conmueven. No sé provocar emociones ni hacer que la reflexión leve anclas. Mi vocabulario es reducido, mi gramática pobre, mis enunciados son torpes. 
Para mayor desgracia, no soy sensible, inteligente ni demasiado culto. De hecho soy muy inculto en relación con las posibilidades de la cultura, o las culturas, o lo que llaman cultura los más incultos.
No he tenido una vida digna de ser contada. Acaso un par de incidentes que cualquiera despacha en un párrafo.
Quise ser muchas cosas y no he sido ninguna. Hice lo posible por amar, pero esa era ciencia que desconocía. Viajé cuanto pude y no vi nada que no hayan visto otros.
Forniqué, eso sí, de todas las maneras, hasta lo indecoroso, lo que no debe ser confesado. Muy pocos de esos coitos me dejaron algo diferente a una especie de medalla de hojalata.
Practiqué deportes, muchos, y obtuve trofeos y medallas. Nada que valga para mi presente. Pretérito. Solo pretérito.
Intenté vivir entre la gente. No pude. Lo siento, me esforcé de veras.
Soy un catálogo de cosas que no fueron y que pudieron ser. Un expediente de cosas que fueron y no debieron ser.
Yo no tengo talento para contarle nada a nadie. Mis palabras son grises, mi vida es sórdida, mi resto de alma es sombría.
Aprecié, sin embargo, la pasión de vivir. No fue bastante (sin embargo).
Yo no tengo talento, ni pasado pretérito o futuro. Solo tengo palabras suficientes para aceptar que la vida se vive honestamente y que yo he sido un gran embustero.
No pido u ofrezco disculpas. Estas palabras no son cosa de hoy: pude escribirlas hace veinte años. Podría escribirlas dentro de algunos años.
No es una confesión lo que es cinismo.

1 de octubre de 2012

Segunda presentación de "Notas de Desencanto y Otras Virtudes"

Segunda presentación de "Notas de Desencanto y Otras Virtudes". (Primera presentación en el post anterior)
Casa del Poeta "Ramón López Velarde"
8 de mayo de 2011

Presentadores:
Cosme Álvárez

Juanjo D'Monges
Horacio Ortiz
Moderadora:

Alma Columba, quien entre unos y otros hizo ella misma una magnífica presentación crítica del libro, misma que -por desgracia- no fue filmada.

A fin de limitar la atención a las opiniones acerca del libro, en este registro he dejado fuera las magníficas canciones de Juanjo D'Monges y Cosme Álvarez. 


Video dividido en 4 partes.

Lista de reproducción: "Notas de Desencanto y Otras Virtudes" de Miguelángel Díaz Monges. Segunda presentación. Casa del Poeta "Ramón López Velarde". 8 de mayo de 2012.


 

Primera presentación de "Notas de Desencanto y Otras Virtudes"

Primera presentación de "Notas de Desencanto y Otras Virtudes".
Fundación Pedro Meyer. Coyoacán.
23 de noviembre de 20011

Presentadores:
Mónica Sánchez Escuer
Guillermo Samperio
Ricardo Cayuela Gally

Video dividido en 5 partes que incluyen palabras iniciales y finales del autor.

Lista de reproducción: "Notas de Desencanto y Otras Virtudes" de Miguelángel Díaz Monges. Primera presentación. Fundación Pedro Meyer. 23 de noviembre de 2011.

30 de septiembre de 2012

Presentación de Notas de Desencanto y Otras Virtudes, por Mónica Sánchez Escuer

Mónica Sánchez Escuer
PRESENTACIÓN DE NOTAS DE DESENCANTO Y OTRAS VIRTUDES
DE MIGUELÁNGEL DÍAZ MONGES

Mónica Sánchez Escuer
Fundación Pedro Meyer, Cd. de México, 23 de noviembre de 2011
“Escribir sin literatura y mentarle la madre a los huérfanos”, nos advierte el autor en un bostezo y todos nos curamos en salud.
Leer a Miguelángel es charlar con alguno de sus muchos sí mismos en un café, en una plaza, en un estadio. Al pasar las páginas, uno puede encontrarse frente a un erudito o a un cínico, un conservador de las buenas formas o un transgresor, un viejo prematuro o un eterno niño, pero siempre uno termina con la certeza de que el tiempo ahí, en esa mesa que son sus textos, nunca se malgasta.
Miguelángel en sus Notas es el personaje de sus propios desencantos y virtudes. Es el actor y filósofo, el escritor y demiurgo, el aficionado al futbol y al café; el narrador de ficciones y el buen conversador que nos cuenta sus anécdotas y nos abre la barroca puerta de sus pensamientos.
Andar por sus letras es caminar por los andamios de su mente: uno ve cómo asocia palabras, ideas, sensaciones, sentimientos; habla de Neil Armstrong y recuerda las notas melancólicas de otro Armstrong, Louis; y regresa de la luna hasta la casa familiar verde pistache donde recuerda la de Vargas Llosa, nada familiar -pero muy frecuentada. Así vemos cómo su pensamiento fluye, salta, da un rodeo y regresa sobre sí mismo al punto de partida. Va de la reflexión al cotilleo, del testimonio a la crítica; se balancea por la cuerda -a veces tensa, a veces muy suelta- del lenguaje preciso, cuidado, el de todos los días, incluido el domingo.
Su escritura es ligera pero no superflua; aguda más no cerrada; reflexiva sin la pesadez de la academia; divertida pero nunca complaciente. Excesiva sólo al punto de mantener el difícil equilibrio entre la razón y la tripa. Su prosa es de otro tiempo, muy suyo: caballeresca y cibernética. En ella la banalidad es sólo el pretexto para mirar los huesos rotos del mundo y agitar las polillas que nos pican los ojos.
Miguelángel es histriónico, amargoso, cínico, lapidario, picante; sin duda un provocador: saca hebras de cualquier hilo, eriza cabellos y pieles, rasga investiduras y arranca máscaras de hierro. Despierta la sonrisa descarnada, el suspiro torvo, la vuelta de tuerca, cuando no nos falta. Sus conversaciones, tanto en vivo como en papel, siempre nos dejan el buen sabor de una inteligente y rica sobremesa .
Que lo disfruten. 

Mónica Sánchez Escuer
Blog Historias Baldías

28 de agosto de 2012

"NOTAS DE DESENCANTO", por Rogelio Villarreal


NOTAS DE DESENCANTO
Rogelio Villarreal
(Esta opinión fue publicada en la columna “Otra parte”, Milenio Semanal, el 5 de mayo de 2012 )
Rogelio Villarreal
Cartón de Eduardo Salgado
Milenio Diario
Notas de desencanto y otras virtudes (Fundación Cultural Samperio/Deletérea, 2011) es un libro que esperó 20 años para ser publicado, pues a Miguelángel Díaz Monges no se le había ocurrido que los relatos que han visto la luz en diferentes tiempos en revistas y suplementos culturales podían contenerse entre dos tapas y esperar pacientemente a que más de un lector inteligente se deje sorprender por su prosa altiva, visceral —el cerebro es una víscera, ya lo saben— y vertiginosa como los rápidos de un río. Un libro humilde de un escritor fogoso que admite su soberbia en una a veces dolorosa y autocrítica biografía en la que rememora su estancia en una institución psiquiátrica, sus andanzas como estudiante de Filosofía y Letras, su emparejamiento con la mujer más deseada de la Facultad y la traición de sus amigos al proscribirlo de cierto proyecto editorial. Solamente el pesar que le causaría a su abuela y la invitación del gran Huberto Batis a colaborar en sábado le hicieron desistir de un suicidio que, es penoso decirlo, habría sido intrascendente. Una biografía compuesta también de un largo episodio alcohólico —aunque productivo— y temerarias aventuras como arquitecto al servicio del Estado en pueblos cuyo nombre era imposible señalar en el mapa.
Las Notas de desencanto y otras virtudes también traen a cuento la siempre urgente reflexión sobre lo que fue la izquierda —Díaz Monges militó en las últimas juventudes del Partido Comunista— y lo que es ahora: “Pertenezco a la última generación que creyó. Que se hartó de creer”, escribe. “Fuimos, en fin, los que lucharon por todo y no consiguieron nada”. La amargura, la acidez y la ironía de su pluma le impiden solazarse en el desencanto y lo impelen a seguirse cuestionando: “¿En realidad creíamos en algo? ¿El desencanto es consecuencia o lo traíamos desde que llegamos a esta tragicomedia vergonzosa?”. Sus digresiones podrían pastar en el campo de la filosofía, pero en el de una libre y desparpajada que prescinde de sentencias y citas fastidiosas. Así, nos ofrece sinceros y mordaces puntos de vista sobre tópicos tan universales como la amistad y la traición, el amor, el sexo y la pornografía, la llegada del hombre a la Luna, el futbol, la reseña de un libro alemán de 1904 escrito por un oscuro adulador de Bismarck y hasta de otra obra de la que no recuerda título ni autor.
Notas de desencanto y otras virtudes es un libro que me hubiera gustado prologar o epilogar, como lo hizo con precisa concisión Guillermo Samperio, certero desde el comienzo: “Este libro está escrito con una pluma que oscila entre lo literario, lo autobiográfico y lo testimonial” —es cierto: Díaz Monges fusiona crónica, biografía y ficción en un artefacto narrativo de sólida cohesión— y termina, dos cuartillas después, con otra verdad: “Vale decir, por último, que este volumen, además de propositivo, es divertido, puntilloso, medio descarado y necesario para el ambiente literario mexica”. Exacto, pues no hay nada más saludable que la oxigenación de una “república de las letras” un tanto enrarecida de tanta amable hipocresía. Samperio también alude al estilo elegante de Díaz Monges, aun aderezado de maldiciones tanto como de cultismos heredados de sus ascendientes republicano-españoles.
Díaz Monges dice de sí que es un “crítico de todo sin soluciones para nada”, como lo somos tantos, pero su escritura es de una soberbia y avasalladora vitalidad. (Solicite el libro en el correo electrónico mozizou@gmail.com). 
Rogelio Villarreal
Blog Villarreal

17 de julio de 2012

Colaboraciones en Milenio Semanal:

Colaboraciones en Milenio Semanal:

(Ésta publicación fue descontinuada a raíz de la renuncia de Roberta Garza. Por razones que desconozco y como si la gente de Milenio tuviera algo de qué avergonzarse -¡a estas alturas!- también han borrado todo rastro digital. Así pues, esto solo es un registro de actividad. Por fortuna, casi todas estas colaboraciones han sido recuperadas para Notas de Desencanto y Otras Virtudes, el libro que está en el horno o alguno que venga más tarde.)

10. La ilusa España y el montaje etarra de Pérez Rubalcaba
9. Violencia, parálisis y enmudecimiento

28 de marzo de 2012

Prólogo de Guillermo Samperio a "Notas de Desencanto y Otras Virtudes"

Guillermo Samperio. Foto ©Monique Sanmiguel de Miguel (http://www.flickr.com/photos/moniquesanmiguel/)
PRÓLOGO de GUILLERMO SAMPERIO a
"Notas de Desencanto y Otras Virtudes"

Este libro de Miguelángel Díaz Monges está escrito con una pluma que oscila entre lo literario, lo autobiográfico y lo testimonial. Desde luego, lo que le da cohesión al gran texto no es tanto la mixtura, sino el impulso literario que fusiona los tres niveles y que le da el carácter a la voz narrativa como si el mismo Díaz Monges empujara lo que cada sección va contando. Y como la narratividad asume un poco el tinte autobiográfico, con ello el autor logra crear la indispensable unidad del lenguaje y del relato compuesto de diversos textos.

Esto le permite a Díaz Monges generar diversos registros narrativos que se van mezclando, desde el coloquial hasta cierto punto reflexivo o intelectual, aunque esta tonalidad queda subsumida por la determinante voz representativa que va a sostener el libro en su totalidad, en una combinatoria del español de México con no pocos españolismos y/o cultismos. Sin embargo, estos quedan subordinados al discurso que utiliza el autor a través de historias que combina desde vocablos altisonantes hasta una lengua de finuras.

De pronto, recuerda los libros de testimonio confeccionados por el argentino Rodolfo Walsh, en los que los personajes reales de lo testimonial se transforman, en un giro casi intachable, de personas reales en personajes y el lector, aunque en el fondo sabe que se trata de gente del diario vivir metidos en acciones, los asumen de pronto como personajes de aventura y, en rigor, serían de relatos del testimonio. Los personajes y las situaciones diazmongesianos ocupan una función expresiva semejante.

Tal vez el autor no percibió, en última instancia, esta coincidencia benéfica con el fundador de la literatura testimonial en Latinoamérica y es posible suponer que, aunque por dos caminos diversos, a la larga junten sus aguas narrativas como Walsh, Díaz Monges va invadiendo sus historias de personajes reales con nombres, peros, debilidades y signos, como cuando describe el ambiente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM o de una constructora de puentes en apariencia “federales” en poblaciones que no aparecen en el mapa de la República Mexicana y, ni siquiera, de sus estados, mostrando un milagroso realismo (no realismo mágico), lo cual deja al lector en el pasmo fantasmal a lo Arthur Machen, autor inglés de lo extraño y lo insólito.

Vale recordar que por la ascendencia hispana de Miguelángel Díaz Monges, el autor deja fluir sin preocupación los españolismos que todavía le son propios a pesar de su larga existencia entre el español de México generando una lengua que podemos denominar diazmongesiana, sin pudores, en rigor legítima, con muy buen sentido del humor pesado.
En cuanto a las anécdotas que el autor va regando a lo largo de Notas de desencanto y otras virtudes al lector se le aparecen como bien transportadas al texto literario desde la experiencia real, con personajes reales, en lugares reales, que el tratamiento narrativo literario los convierte, de forma extraordinaria, en personajes cualesquieras, como cuando aparece el autor mismo, quien tiene la ventaja de ser el narrador y el autor de los relatos estupendos que contiene este libro. Vale decir, por último que este volumen, además de propositivo, es divertido, puntilloso, medio descarado y necesario para el ambiente literario mexica.

Guillermo Samperio
Blog Tekstos desde la Komoda Web

12 de noviembre de 2011

La Ilusa España y el Montaje Etarra de Pérez Rubalcaba

(Este artículo fue publicado previamente en la desaparecida Milenio Semanal, el 12 de noviembre de 2011, antes de las elecciones generales y tras el anuncio etarra de acción de paz definitiva.)

LA ILUSA ESPAÑA Y EL MONTAJE ETARRA DE PÉREZ RUBALCABA

Miguelángel Díaz Monges

Cuando la multitud aclama y aplaude hay que
investigar de inmediato en donde está el error

–Francis Bacon

La banda terrorista ETA anuncia un alto definitivo a sus actividades criminales y se monta una fiesta ruborizante, donde no faltan las lágrimas, los triunfalismos alcanzan el grado de cursis y el eco mediático en España y el mundo es claramente desmedido. No se disuelve el grupo, no se entregan los criminales, no entregan las armas, sólo anuncian –con esa palabra de honor propia de los terroristas- que ya no matan más, que en adelante son gente muy civilizada. ¿Y todos a festinar? Vale: Imagine usted que el asesino serial de su colonia pone carteles en que avisa que no cometerá más crímenes: ¿Le parece que ha llegado el momento de montar la fiesta en grande, alegrarse todo mundo y salir a tomar el fresco con la familia en la madrugada? Las ganas de creer en algo no le confieren credibilidad a ese algo ni a nada (viejo principio del agnostisismo, por cierto). Pero la desesperación es el mejor caldo de cultivo para la esperanza.

            Deseo que esta caricatura ilustre un poco el palabrerío enloquecido y confuso con el que se ha tratado de analizar el tema y sus implicaciones para el mundo, España y los políticos involucrados.

Frente a lo caricaturesco impongamos un poco de seriedad y compromiso: sucede que soy vasco, no importa cómo, y que tal es mi estirpe. Sucede que muchos entre los de mi sangre desean un estado vasco, el euskal herria (pueblo vasco) tan complejo y tan justo al menos en principio. Sucede que la gran mayoría cree en la frase "Euskadi Ta Azkatazuna", que significa "País Vasco y Libertad". Sucede que esa frase ha caído en manos de un grupo que hace causa del terrorismo y el asesinato (se nombra por las siglas, ETA). Sucede que esa frase tan noble ha sido arrebatada por esos seres infames que ponen bombas y asesinan inocentes. Y sucede que repudio a esa gente.

***

¿Por qué mata ETA? Esta pregunta tan difícil lo era menos en sus inicios, durante los años finales del franquismo. ETA fue una respuesta militar al estado militarizado y dictatorial. Tras la muerte del caudillo todas las fuerzas políticas españolas cedieron en mucho. La monarquía depositó su potestad en el orden republicano de tres poderes, los herederos del franquismo –la falange- renunciaron a la tentativa de un dictador heredero o de permanecer en el poder por la fuerza (cierto es que el delfín de Franco - Luis Carrero Blanco- había sido asesinado de una manera espectacular precisamente por ETA, pero estaba Manuel Fraga Iribarne, líder de la organización fascista llamada Falange –a la que perteneció su padre en los tiempos de su fundación por Primo de Rivera- y de la que se derivan la Alianza Popular y de ella el Partido Popular), el Partido Comunista Español (PCE) renunció a la identificación ideológica manifiesta con el marxismo-leninismo, políticos de derecha como Arias Navarro o de centroderecha como Adolfo Suárez se abrieron a los caminos democráticos y proclamaron la amnistía general, entre otras revisiones que permitieron a los exiliados volver y a los proscritos integrarse a la vida pública. Todo esto desembocó en un episodio histórico ejemplar, referencia para el mundo entero: El Pacto de la Moncloa que significó la reconciliación de todas las fuerzas de un país en aras de su reconstrucción y su conducción por una ruta consensuada con el compromiso irrestricto de todos. Este pacto fue signado por los más feroces autonomistas catalanes y vascos, pero no por ETA. También por los militares más convencidos de la Ley del Revólver, pero no por el tristemente célebre Antonio Tejero, que intentó un golpe militar cuyo fracaso inmediato fortaleció la confianza española en la solidez democrática. España, así, encontró el acuerdo y se cohesionó como nación. Lo que no ha tenido es paz: ETA no depuso las armas y con sus actos sanguinarios se ha dedicado a avergonzar al euskal herria, que quizá quiere la libertad, quizá hasta la independencia, pero no de ese modo. Así, la pregunta original, cuya respuesta sería ardua, se convierte en otra, cargada de ironía triste: ¿A quién mata ETA?

***

El 20 de octubre de 2011, tras 43 años de terror con 829 víctimas mortales, más lesionados vitalicios, incontables daños morales, civiles y económicos, ETA anuncia un “cese definitivo de la actividad armada", ¡y todos a festejar! Uno se pregunta qué preguntarse primero: las razones para el anuncio de ETA en este momento o las razones para elevar la farsa a feliz verdad histórica. Las razones para creerles ni siquiera vale la pena buscarlas, pues son inexistentes.

            ETA hizo el anuncio mediante un comunicado dirigido al pueblo vasco y a los gobiernos español y francés, pero lo publicó en dos diarios nacionalistas vascos: Gara y Berria (éste ni siquiera tiene edición en castellano). ¿Cómo es que la noticia trasciende a velocidad de neutrino? Pues porque el diario El País, que jamás ha entendido -o manifestado entender- el problema vasco ni -por cierto- el inentendible problema de la ETA postfranquista (la meramente terrorista), abiertamente psoeísta y rubalcabista (ya iremos con Rubalcaba) la recoge con bombo y platillo, tanto como la televisión oficial (TVE).

Sospechar que El País y TVE sabían que este comunicado se iba a dar, entra en el viejo, triste y verdadero dicho “piensa mal y acertarás”. Y para pensar mal, es decir bien, conviene analizar quién está detrás de este montaje fabuloso, y ese no es otro que Alfredo Pérez Rubalcaba (APR), la reencarnación misma de Maquiavelo.

            Pero cuidado: ser maquiavélico de ninguna manera es un defecto en un político, mucho menos dentro de un país en caída libre al que al fondo del abismo le esperan los brazos abiertos de Washington, Berlín y los entreguistas de la derecha española. No obstante, fuera él o no, de momento importa saber qué hay de nuevo en el presente comunicado.

***

Es materialmente imposible analizar el problema vasco en su conjunto dentro de un artículo, o siquiera ser exhaustivo en la contextualización de grupos, hombres y nombres, pero se puede abordar lo general y que Google y Wikipedia asistan al lector. Según los analistas más renombrados, la trascendencia del nuevo fin del terrorismo en España radica en que el anuncio viene tras el Foro de San Sebastián donde el mundo entero pidió a ETA el cese de sus actividades, cosa que coincidió con el retiro público del apoyo de las fuerzas políticas separatistas, como la Izquierda Abertzale que ahora tiene muchas ganas de darle una probadita a la cosa esa llamada paz. Esto, por supuesto, es una estupidez: ni ETA le haría caso a los gobiernos del mundo ni los tentáculos políticos de la banda terrorista harían nada que no estuviese perfectamente concertado con ella, incluida Batasuna y –en un apuro- el Partido Nacionalista Vasco (PNV), en el poder mediante alianza con el PSOE a través del lehendakari (presidente) Patxi López -quien también tiene las manos bien metiditas en esto- y que no mueve ficha sin considerar cómo lo tomará ETA (y cómo lo tomará el PSOE). Este hombre, Patxi López, por cierto, es tan buen político que suelta imbecilidades como: “El problema vasco se reduce a ETA”

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Todo mundo sabe que no es la primera vez que ETA anuncia alguna tregua, incluso definitiva y -en ciertas ocasiones, según se ha sabido- pactada con los gobiernos de José María Aznar (incluso con Mariano Rajoy como Ministro del Interior, aunque no lo logró y en su lugar tuvo que hacerlo Jaime Mayor Oreja) y José Luis Rodríquez Zapatero, especialmente de éste, con APR como Ministro del Interior. Los señores ministros se cuelgan las medallitas, los presidentes se fortalecen y los terroristas usan esas treguas para reorganizarse, armarse y -en resumen- darse un aire. Eso sí: sus comunicados siempre hablan de oportunidad histórica, acuerdos, negociación política, etc.

Desde 1981 hasta el 20 de octubre de 2011, ETA ha anunciado la módica cantidad de 21 altos al fuego, de mayor o menos duración, de mayor o menor gradación en el lenguaje y de más o menos flama. Pero este es el bueno, nos dicen los políticos, los medios y hasta los gobiernos internacionales incluida la ONU. ¿Y por qué hay que creer en éste? Por la sencilla y evidente razón de que se da un mes exacto antes de las elecciones generales españolas a realizarse (de forma anticipada) el 20 de noviembre de 2011.

            Analizadas caso por caso, cada una de estas treguas, o altos al fuego, o abdicaciones sentimentales permanentes, han tenido una función política muy específica. Sería arduo analizarlas una a una y sería nauseabundo repasar la cantidad de sangre derramada cada vez que se ha vuelto a la normalidad.

            Los terroristas no se rinden, no deponen las armas, no se entregan. Eso lo sabía el extraordinario estadista español Felipe González, que se ha hartado de reiterar que no sabía nada de algo que él mismo montó o al menos aprobó: Los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), no el primero pero sí el más decidido comando policíaco paramilitar que el ejecutivo español ha lanzado para combatir a los terroristas en el único terreno en que estos pueden y deben ser combatidos: las armas. Esto de los GAL y ciertos escándalos de alcoba de sus amigos cercanos costaron a González la continuidad de su liderazgo, su resto de gracia social y su capital político, cosa que España nunca dejará de pagar, como no dejará de pagar ciertas decisiones políticas y económicas del mismo González.

            ¿Por qué, pues, ahora se nos pide saborear y gozar este caramelo de mierda sabor mentira que nos ofrecen con una envoltura que dice “Paz”?

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José Luis Rodríguez Zapatero (JLRZ), presidente por el PSOE, es el mejor mercadólogo de la historia del PP. Llegó al poder sin más capital que el desastre naval petrolero del Prestige (tan mal manejado por Mariano Rajoy) y los atentados del 11-M en Atocha, en 2004. Logró la reelección, no sin sobresaltos, en 2008, tras interesantes debates donde fue determinante la presencia de dos personajes que habían formado parte del equipo de Felipe González: APR (Ministro del Interior) y Pedro Solbes (Ministro de Economía). Fue éste quien –durante los debates preelectorales- derivó el fiel de la balanza al contrapuntear su proyecto económico. Fue Solbes quien conservó el poder para el PSOE y –paradójicamente- el primero en mostrar su incompetencia ante la crisis mundial que no tardaría en estallar inesperadamente. En 2009 dejó el cargo en medio de una fuerte crisis política consecuencia de la económica.

            La crisis mundial y sus características en España, está muy analizada por muchos y por cada cual a su gusto o medida. Lo que no se ve con claridad es en qué ha consistido la incompetencia del gobierno de JLRZ para sortearla. Lo primero es que el español medio, hecho a la vida primermundista europea, considera crisis cosas que en otros países –como México- serían prosperidad en flor, pero cada cual ve las cosas según sus estándares y el caso es que las políticas de JLRZ han sido desastrosas y antipopulares en su enorme mayoría. No sé si sobre todo, pero además han sido contrarias a lo que se esperaría de un político colgado de las palabras “obrero” y “socialista”: Reducción del gasto público, recorte a los derechos de desempleados, ampliación de la edad de jubilación, reducción de gasto para educación, reducción de seguros populares en general y demás recetas que el FMI impone a todos salvo a Estados Unidos. ¿Zapatero podía dar la espalda a Washington, Londres y Berlín (el París de Sarkozy no pinta lo que históricamente le corresponde)? Quizá: Ya hacía unos cuantos años Bush Jr. no le tomó la llamada cuando le habló para felicitarlo por su reelección, ¿será que Georgie se sintió suficientemente vengado con ese desplante? Lo dudo. En vista de este detalle (esta mención pasajera y descuidada), tal vez lo mejor para España -parecen sugerir los grandes capitales y Washington-, si quiere seguir en Europa y no volver al Norte de África, sería un gobierno entreguista como el del PP (falange, que la mierda no se limpia, sólo se perfuma y nunca lo bastante) y quizá ni siquiera así.

El caso es que JLRZ, obligado a dimitir por la crisis, su incapacidad y sus reformas impopulares -además de tibias, pues no supo complacer ni a Europa, ni a los capitales, ni a los de a pie- Zapatero deja al gobierno y convoca elecciones Generales para noviembre, es decir ya. Un mes antes de tales elecciones ETA hace su anuncio con sorprendente eco de parte de TVE, El País, el PSOE, el PP –o al menos Rajoy, que tampoco tiene alternativa, como veremos más abajo- los gobiernos de todo el mundo, la ONU y la gente, la pobre gente tan necesitada de promesas.

No viene a cuento analizar la necesidad de dimisión de JLRZ o su conveniencia. Nos ocupa ETA y este cese al fuego tan afortunadamente coincidente con las Elecciones Generales que, en vista de los antecedentes, en vista de los resultados de las recientes elecciones autonómicas y las de representación europea, y el agravamiento de la crisis el PSOE no puede sino perder catastróficamente.

La lectura inducida, políticamente atinada –quizá correcta–, por donde se le quiera buscar, es que el PSOE consiguió la pacificación y que el artífice de esto es ni más ni menos que su candidato a la presidencia: APR, el ex Ministro del Interior, de imagen dura, asociable a Felipe González y que de cualquier forma ya está políticamente exhausto. Alguien sacrificable, pues. Alguien que hasta el 19 de octubre llevaba todas, absolutamente todas las de perder.

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¿Quién puso a APR en la palestra, lo mandó a sacrificio y lo redujo a fantoche electoral? APR mismo.

            Apenas en abril del presente año, JLRZ intentaba sostenerse en el poder durante el tiempo legal de su mandato, pero en el PSOE ya no lo veían con buenos ojos ni siquiera para Secretario General del partido (los resultados electorales recientes no le dejaron margen). Su principal aliado era al mismo tiempo su principal detractor. Desde el Ministerio del Interior, APR parece haber manejado los hilos para generar al presidente español más solo del que se tenga memoria. Ni sus antes incondicionales José Bono o Manuel Chaves le apoyaban. Sin que se hiciera oficial, era un secreto a voces que vendrían elecciones anticipadas y que los candidatos serían la Ministro de Guerra Carme Chacón y APR. Por su parte JLRZ intentó resistir hasta que le vino el golpe de donde menos lo esperaba: el joven próspero de la moderación obrerosocialistavacoautonomista, Patxi López, lehendakari, unido al PNV, a los socialistas vascos y a Batasuna, exigió la dimisión partidista del Presidente. Esto aceleró el proceso anunciado. Por su parte, Carme Chacón, la mujer maravilla del gabinete, anunció con lágrimas en los ojos –sin omitir la mención a su compromiso como catalana y como española a su autonomía y su país- que se retiraba de la lucha por la dirección del partido, es decir de la lucha por la sucesión electoral: clavo ardiendo, patata caliente, que sólo un loco aceptaría, loco que todo mundo conocía bien: APR.

            TVE y El País –siempre éstos- se apresuraron a decir que APR había obligado a López y Chacón a tan inmensos sacrificios. En verdad –me es evidente- fueron precisamente estos jóvenes y prometedores cuadros socialistas a quienes puso a salvo su papel en el golpe de efecto primaveral. Así, el PSOE pasó a la reserva, en aparente sacrificio que no es sino protección de su imagen pública, al lehendakari Patxi López y a la Ministro de Guerra Carme Chacón (catalana), con lo que sólo quedó para candidato APR, El sacrificio consistiría en que no hay manera de que gane, a menos que suceda algo extraordinario, increíble e imposible, como –por ejemplo- que ETA se retire de la lucha armada.

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Decía Óscar Wilde: “Creo más en lo imposible que en lo improbable”. ETA hizo lo imposible e increíble (aunque la mayoría lo cree porque necesita creerlo.) Ahora bien: ETA sabe que con el PSOE puede negociar, lo que con el PP es imposible, pues en este segundo caso gobiernan directamente Washington, Londres, Berlín y París (si Sarkozy se esfuma o se vuelve siquiera un poco serio). Incluso podría ser que el PP militarizara la lucha contra ETA o permitiera la participación en territorio español de agentes externos (¿te suena, ¡oh, México!?), cosa que no haría el PSOE (que sí tuvo el acierto, APR mediante, de involucrar a la policía francesa en el –ése si incuestionable- debilitamiento etarra). A ETA le conviene, pues, que siga el PSOE y que sigan más fuertes las autonomías que el gobierno central madrileño (siempre sumiso ante los capitales internacionales, salvo durante la Segunda República).

Casualmente el efecto mediático de este anuncio puede salvarle algunas canicas al PSOE. No el triunfo en las elecciones, pero sí cierta fuerza legislativa que ablande a los fachas del PP y permita sobrevivir a ETA, ese negociazo que consiste en matar a quien no les paga en nombre de la "libertad" (azkatazuna) de Euskadi.

¿Suspicacia? Queda dicho: Los criminales no tienen palabra: apenas juzgar al primero de los que han caído presos últimamente –o se aprese a alguno de los asesinos que siguen libres-, vendría otro bombazo, pero antes tienen que evitar, coludidos con el PSOE, un gobierno fuerte del PP y las capitales extranjeras.

Por otro lado, no me parece imposible este parlamento en APR: "¿Qué os parece, etarras, si yo gano las Generales y a cambio le doy sentencias de inocencias o de poca gravedad a sus asesinos? Terminada la crisis cada cual a lo suyo: nosotros al poder y ustedes al terror." De hecho es lo que pide ETA a los gobiernos de España y Francia y –según informes de los medios más reaccionarios- ya están poniéndose de acuerdo al respecto.

Tampoco hay que sorprenderse por la función de El País (TVE es oficial, nada que añadir): Conseguir que la gente polarice sus puntos de vista (como La Jornada en México) de modo que el que desconfíe de esto resulte ser un fascista pepeísta. He notado que los tibios suelen defender acaloradamente la tibieza, al menos en los países calientes entibiados a punta de hielo, tal vez porque se avergüenzan de ser tibios y quieren mostrarse calientes (¿indómitos?).

¿Y Rajoy? Bueno, Rajoy fue Ministro del Interior de rebuAznar, intentó lo mismo y no consiguió un rábano. Ahora tiene que morderse la lengua: decir que no cree en esto daría la razón al PSOE que afirma –con fundamento- que Rajoy no le ha apoyado en la lucha antiterrorista, pero además le pondría como el negrito en el arroz, el aguafiestas que viene a apagar la euforia de un país desesperado. Por lo demás, Rajoy sabe –y lo sabe el PP, que por lo bajo ha manifestado su desconfianza- que cualquier torpeza de su parte en este momento se convertiría en un atentado apenas llegar él a la Presidencia de España.

            En fin que –como algunos imaginábamos desde hace mucho- APR se las ha ingeniado para meter en sus redes –con truculencia o con eficiencia– a toda España, a las Naciones Unidas y a la opinión pública. Seguramente –sostengo- no le alcanzará para ser Presidente –aunque de un tiempo a acá las filas de izquierda moderada y centro le ven como la opción única, y nada mala, contra la derecha trasnochada del PP–, pero al menos fortalecerá al PSOE. Sin embargo es él y sólo él quien sale ganador: Pocas veces se ha visto tal capacidad política y tal genética de Ministro del Interior (Estadista, digno legatario de su amigo Felipe González) de un país que desde hace mucho no sabe hacia donde mirar. Estas cosas llevan a los políticos gastados a cobrar magníficos sueldos en los cargos europeos: es el caso de Felipe González mismo, de Jaime Mayor Oreja, de Solana y hasta del indiciado juez Garzón.